Aunque no revela el presupuesto con el que
contará, José Miguel Onaindia dice que «El
rector de la UBA me aseguró que no va a
haber inconvenientes presupuestarios», y
que su prioridad son los problemas de infraestructura
del Rojas.
Desde hace unas semanas José Miguel Onaindia es el nuevo director del Centro Cultural Ricardo Rojas, pero a diferencia de sus antecesores fue designado Coordinador de Cultura. Su cargo depende de la Secretaría de Extensión de la Universidad de Buenos Aires y tiene bajo su responsabilidad la Orquesta y el Coro de la IBA y la coordinación de las diversas actividades culturales que genera cada facultad. El nombramiento de Onaindia, ex director del INCAA, fue recibido con inusual entusiasmo dentro del Rojas en donde se rumoreaba, hasta hace pocos días, que no iba a aceptar el cargo « porque le quedaba chico». Abogado y docente, Onaindia creó el Programa de especialización en derecho del arte y legislación cultural, que se dicta en el posgrado de Derecho de la UBA. También forma parte de diferentes fundaciones ligadas a la actividad cultural de nuestro país, y entre otras cosas, ofició de asesor legal y defensor de los derechos de las salas independientes, luego de la crisis generada por la tragedia de Cromañón.
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Periodista: ¿Con qué presupuesto cuenta en el Rojas?
José Miguel Onaindia: No hay una cifra concreta, porque éste no es un ente autárquico, depende del presupuesto de la UBA. No es como el Instituto de Cine, donde se asigna un determinado monto por año. Acá todos los sueldos y contratos pasan por el rectorado y éste los va aprobando a lo largo del año.
P.: ¿Va a hacer cambios en la programación?
J.M.O.: Vamos a sostener todo lo que estaba planificado para este cuatrimestre. Yo creo mucho en la continuidad de gestión, porque uno no viene a fundar instituciones, las instituciones ya están fundadas. La inteligencia del funcionario consiste en tratar de ver lo que la sociedad necesita en ese momento. El lugar que tiene que ocupar un espacio como el Rojas en el Buenos Aires de 2007, seguramente difiere del que ocupaba en el '84 o en 1990. Recién en un par de semanas podremos anunciar la programación de esta nueva gestión.
P.: La sala principal deja bastante que desear, especialmente en el área de camarines que al estar ubicada debajo del escenario parece una mazmorra.
J.M.O.: El rector de la UBA me garantizó que no va a haber inconvenientes presupuestarios. Yo insistí mucho en la cuestión de infraestructura, porque se requiere de una inversión muy importantepara reacondicionar este inmueble. Para mí es algo prioritario.
P.: ¿Por qué no se renovó el alquiler del edificio que funcionaba en Almagro? La noticia causó cierta alarma.
J.M.O.: Ese tema se resolvió antes de mi designación. El edificio tenía deficiencias de infraestructura y además se duplicó el alquiler. Había que hacer una inversión muy alta para que funcionaran los ascensores, ya que en ese edificio iban los cursos de la tercera edad. Pero ahora vamos a utilizar otro edificio que también depende de la UBA. El miedo preexistente a mi nombramiento no era ése sino que se restringiera el número de cursos. Muy por el contrario el plan a futuro es ampliarlos e incorporar cursos de capacitación para que la gente pueda gozar de las disciplinas artísticas. La idea es capacitar aquí a docentes de escuela primaria para que los chicos empiecen a relacionarse con el lenguaje audiovisual. La ciudad de buenos aires tiene una enorme producción cultural pero sólo gozan de ella ghettos cada vez más pequeños.
P.: ¿No cree que el Rojas debería funcionar como un centro de experimentación teatral, tal como fue en sus comienzos?
J.M.O.: Absolutamente. Debería ser una usina de nuevas propuestas y de proyectos interdisciplinarios más arriesgados y originales. Ya tuve la primera reunión con los coordinadores y quedamos en hacer reuniones semanales, para generar proyectos donde las áreas interactúen muy fuertemente. Queremos que el Rojas sea un lugar donde la gente pueda hacer lo que no está invitada a hacer lo que no puede hacer en otro lado y donde se pueda promover un debate que la sociedad no tiene. En la Argentina de hoy hay mucha producción cultural pero muy poca reflexión al respecto.
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