8 de enero 2001 - 00:00
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El vibrafonista Dave Samuels.
Volviendo a la música, hay que decir que en la noche del viernes, todavía con el calor agobiando el balneario igual que en Buenos Aires, hubo varios platos fuertes. El vibrafonista Dave Samuels, respaldado por una base de bajo ( Oscar Stagnaro) y batería ( Antonio Sánchez) y el Ensamble de Percusión de Montevideo Perceum, hizo un repertorio propio. Paquito D'Rivera y el argentino Diego Urcola fueron sus invitados especiales.
Basta con decir que, entre muchísimos otros, tocó con LesterYoung, Charlie Parker, Bud Powell, Thelonious Monk y John Coltrane, para comprender cabalmente frente a quién estuvieron los espectadores que participaron del concierto.
En la noche del sábado, el clima jugó una mala pasada. O mejor dicho, la imprecisión del servicio meteorológico, que anunció una tormenta con fuertes vientos que finalmente no se produjo en esa magnitud.
Por eso, después de haber escuchado la apertura por el quinteto de Eskenazi, Urcola, Claudio Roditi, Sánchez y Stagnaro, y promediando lo que prometía ser una excelente actuación del trío del pianista Cedar Walton con el también genial Johnny Griffin como invitado, los organizadores del festival decidieron suspender la función y postergarla para el día siguiente. En la mañana del domingo, entonces, se completó parte del programa suspendido. El trompetista Nicholas Payton dio cuenta de su talento para el jazz clásico al frente de un grupo integrado con Tim Warfield (saxo tenor), Anthony Wonsey (piano), Reuben Rogers (contrabajo) y Adonis Rose (batería).
Y el cierre matinal llegó con una brillante actuación del saxofonista Kenny Garrett, que dividió su show en dos partes bien diferentes. Su cuarteto se completó con Vernell Brown (en piano), Char-nett Moffett (en contrabajo) y el sorprendente baterista Chris Dave. En la primera parte de su set atacó con un jazz duro, «coltraniano».
En la segunda, en cambio, y para regocijo del público -en buena cantidad pese a lo extraño de ese horario para el jazz-que lo acompañó con palmas, se acercó al pop y al hip hop, convocó a la gente a seguirlo desde la platea, y despegó los labios de la boquilla del saxo para hacer scat.
El festival concluyó el domingo por la noche en una sesión extendida, con las presencias del Cedar Walton Trío con Johnny Griffin, del Pablo Ziegler Quintet For New Tango y su homenaje a Astor Piazzolla, con Joe Lovano como invitado; el trío del pianista Kenny Barron, con Rufus Reid en contrabajo, y el tributo a Dizzy Gillespie dirigido por Paquito D'Rivera y con muchas estrellas invitadas.
Y el cierre no podía ser mejor. Ya por la noche, le tocó al argentino Pablo Ziegler -pianista durante muchos años de Astor Piazzolla-encabezar el homenaje al bandoneonista marplatense. En una actuación muy festejada por el público que acudió en masa y desbordó la capacidad del auditorio, Ziegler tocó mucha música de Piazzolla, algunos temas propios, y sus versiones de «La cumparsita» y «El choclo». A su quinteto básico sumó a varios invitados especiales: el vibrafonista Dave Samuels, el saxofonista Joe Lovano y el director musical del festival, Paquito D'Rivera.
Después vino la actuación del trío del pianista Kenny Barron, en una línea clásica poco sorprendente pero exquisita en su realización, con dos grandes músicos a sus espaldas: el contrabajista Rufus Reid y el baterista Lewis Nash.
La despedida fue con el homenaje a Dizzy Gillespie, para la que se armó una especie de big band que, en realidad, se estructuró como una gran jam session de grandes virtuosos: Paquito D'Rivera, Johnny Griffin y el pequeño Alex Han en saxofones, el «acrobático» Jon Faddis, Claudio Roditi y Nicholas Payton en trompetas, Slide Hampton en trombón, John Lee en bajo, Kenny Barron en piano, Ed Cherry en guitarra y Lewis Nash en batería tocaron muchos estándares de Gillespie y concluyeron magistralmente con «A night in Tunisia». Imposible pedir más.




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