«El niño de barro» (España-Argentina, 2007, habl. en español). Dir.: J. Algora. Int.: J. Ciancio, M. Verdú, A. Ayala. AVH.
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Las reconstrucciones de épo ca en nuestro cine suelen ser problemáticas, pero en este film es uno de sus méritos más destacables. Esto se une a un guión sumamente interesante que, con procedimiento de novela negra -es decir, poniendo el énfasis en las condiciones sociales a medida que avanza la investigación policial-, poco a poco acerca al espectador a la figura del Petiso Orejudo, célebre asesino serial argentino de principios del siglo XX. El film, astutamente, utiliza la figura de un niño, que de alguna manera está conectado al asesino, como hilo conductor del argumento, que suma otras líneas narrativas pensadas justamente para reflejar el entorno social en el que transcurre la historia. Y es gracias a ello que se aépuede tener una medida cabal de la crueldad de los tiempos y de que el asesino en cuestión es sólo un reflejo más de la arbitrariedad generalizada.