El «San Juan
Bautista», de
Auguste
Rodin, cuyo
modelo era
un italiano
que también
posó para
escultores
argentinos
como Alberto
Lagos, en
París.
Nacido en Paris, en 1840, Auguste Rodin es el más importante escultor del siglo XIX. Su obra ha sido la mayor revolución en esa disciplina del arte desde Miguel Angel Buonarotti hasta nuestros días.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La escultura argentina está influida por él; Rogelio Yrurtia, Alberto Lagos y los grandes maestros reconocen en su obra la fuente en la cual han bebido. Rodin siempre fue un artista muy demandado y gozó de gran éxito en vida.
Los argentinos fueron desde siempre coleccionistas de sus obras, de las cuales una de las menos conocidas se encuentra en la ciudad de Buenos Aires, frente al Monumento a los Españoles en Avenida del Libertador y Sarmiento. Es la escultura de Domingo Faustino Sarmiento, a quien no conoció el artista francés, por lo que debió trabajar en base a daguerrotimos y fotos del emblemático sanjuanino. Curiosamente, la colocaron en lo que era la quinta y residencia de Juan Manuel de Rosas, su gran enemigo; como no aprendemos y cometemos los mismos errores, hace unos pocos años colocaron enfrente la escultura ecuestre de Rosas, enfrentando una vez más a nuestra historia y sus hombres.
La familia Errázuriz, cuando costruía su residencia, también le encargó a Rodin lo que sería la chimenea principal del Palacio, pero las pretensiones económicas del escultor hicieron que lo único que quede de aquel encargo sea un pequeño boceto fundido en bronce que puede contemplarse en la muestra de 71 obras del maestros que se realiza en el Museo Nacional de Arte Decorativo (Av.del Libertador 1902), hasta el 16 de septiembre.
Los Llobet y los Santamarina han sido los grandes coleccionistas de obras de Rodin en la Argentina, y nuestros museos tienen importantes esculturas en sus colecciones. También el Jockey Club Argentino en su sede de Avenida Alvear tiene una de sus mas bellas obras, «Eterna Primavera», que también es una de las más sensuales del gran Rodin.
La perfección que buscaban los romanos en la escultura se ve potenciada con la preocupación que Rodin destaca en el tratamiento de la luz y las sombras sobre sus obras.
Cerca de un centenar de sus esculturas se venden en subastas en todo el mundo. Debe ser uno de los diez artistas mas conocidos en el planeta. No hay museo que no tenga alguna de sus obras e incluso hay algunos dedicados exclusivamente a él como el que se encuentra en Paris, en un Palacio de una manzana donde viviera y trabajara el artista y que es lugar fundamental de toda visita a la capital francesa.
Sus obras se han reproducido en bronce, terracota, yeso y mármol infinidad de veces, y es casi imposible poder estimar la cantidad de esculturas de su autoría que hoy circulan en el mundo del mercado de arte. Desde hace cuatro décadas, el Museo Rodin de Paris ha sido autorizado a realizar nuevas ediciones de sus esculturas que generalmente son de doce copias, cuando lo normal es que las obras se consideren originales cuando no hay más de diez copias en bronce de ellas. Son ediciones muy cuidadas y realizadas por las mejores fundiciones de bronce contemporáneas,lo que es muy difícil de lograr son pátinas de gran calidad, ya que las mismas necesitan, del paso del tiempo para lograr un nivel de excelencia. Algunas de las obras de la colección mexicana que se expone actualmente en Buenos Aires tienen origen en el Museo Rodin.
Sin duda, las más buscadas y disputadas en las ventas públicas son las antiguas, realizadas en los últimos años del siglo XIX, que generalmente son de la fundición de Alexis Roudier.
La obra más famosa de Rodin es «El pensador» que coronaba la puerta del infierno, un proyecto de 1880 que nunca llegó a realizarse, y que sería la puerta de entrada al Museo de Arte Decorativo de Paris. Para ella elaboró 180 figuras que luego realizó por separado y en diferentes medidas. La obra estaba inspirada en Dante Alighieri y su famosa «Divina Comedia», y esta figura que medita era el Dante o El Poeta, que curiosamente se inspiraba desnudo como los personajes de Miguel Angel. A esta escultura se la conoce en tres tamaños: la pequeña de 35 cm.; la mediana y más conocida, que mide 70 cm. y la grande de 200 cm.. De esta última se conocen tan sólo 20 copias en bronce y la segunda que encargó el artista a Roudier se encuentra emplazada en la Plaza de los Dos Congresos de Buenos Aires, dándole la espalda a nuestro Congreso Nacional y enfrentando a la Casa Rosada. Es la obra más importante del patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires y mucho nos gustaría que se encontrara en alguno de los calificados museos porteños y que no sufriera las permanentes agresiones de aquellos que no tienen ningun respeto por los espacios publicos y consideran que acampar o pintar con aerosol es un derecho constitucional que se usa para peticionar a las autoridades.
Del «Pensador» de 70 cm., sólo en subastas internacionales se han vendido cerca de 100 en las últimas tres décadas. En 1978 se vendían en 70.000 dólares;en 1988 ya se pagaban 360.000; en 1998 cerca de 720.000, y hace diez meses se vendió una en tres millones de dólares. Es decir que en la decada del 80 se multiplicó por cuatro su valor, y en 30 años mas de 40 veces.
Algunas esculturas, como «Eve», se han vendido en 19 millones de dólares y sus famosos «Burgueses de Calais» en edición moderna del Museo Rodin se pagaron hace unos años cerca de 5 millones.
Además de «El Pensador», «El Beso» es otra de las esculturas emblemáticas del escultor; en fundiciones antiguas y en tamaño grande no dudamos de que superarían los 30 millones de dólares.
Dejá tu comentario