La obra está escrita por los creadores de "El encargado", "Bellas artes", "Nada", "El artista", "Bellas artes" y "El hombre de al lado", entre muchas. Debutan en teatro.
Agustín Rada Aristarán en "Chanta", dirigida por Marcelo Caballero.
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"Uno de los puntos fuertes de la obra es la velocidad con la que el protagonista baja de a diez o quince años mediante un cambio frenético en su caracterización", dice Marcelo Caballero, director de "Chanta", de Mariano Cohn y Gastón Duprat, protagonizada por Agustín Rada Aristarán como Julio Ballesteros, un hombre que, tras su muerte, reflexiona sobre su vida, la sociedad y la hipocresía que lo rodea. A lo largo de diferentes etapas de su vida, la obra expone con un tono cínico, mordaz y profundamente irónico las contradicciones del protagonista y de la sociedad argentina. Ofrece funciones en el Metrpolitan. Conversamos con Caballero.
P.: ¿Qué te interesó de la propuesta de llevar a escena este texto?
Marcelo Caballero: Me resultó irresistible llevar el primer trabajo de Duprat Cohn pensado para teatro, el universo de ellos siempre me pareció muy atractivo, esa versión desromantizada de la argentinidad, como la cuentan, con eje en personajes que en otras historias pueden quedar como antagonistas o tipos señalables y ellos logran contar eso y convertirlos no sé si en queribles pero en reconocibles. Me cautivó ese humor ácido que me divierte como espectador. Hacerlo con Rada que es amigo fue otro punto a favor, hubo mucho de juego en la invitación a dirigirlo.
P.: ¿Cómo pensaste la puesta siendo que son monólogos reflexivos?
M.C.: La obra presenta una obra muy del universo de los autores, está por cumplir 80 años y muere, y desde el cajón después de muerto se presenta y nos habla de su percepción de estar en ese lugar. Qué le pasa por la cabeza a un tipo que se acaba de morir. La obra va hacia atrás y recorre los momentos clave de su vida y el público se mete a curiosear dentro de esas postales y grandes hitos que lo construyen como la persona que termina siendo. La puesta en escena construyó una suerte de máquina del tiempo que se transforma para recorrerla de postal en postal. Se hace con un dispositivo muy lindo de ver, el cómo se cuenta la obra es una de las grandes apuestas.
P.: Tiene la impronta de las series o películas de esa dupla? ¿Qué hay de reconocible?
M.C.: Todo el que haya visitado la obra de Duprat Cohn reconocerá sus rasgos. Es una versión condensada y potente de los personajes que ellos trabajaron. Con la diferencia de que está pensada para el teatro entonces ese personaje tiene otra estética, contada con otros recursos, dialogando con el público, enseñando los pases de magia que hace para convertirse en ese chanta y que el público los reconozca. La obra nos enfrenta con lo más señalable de nuestra cultura y como te aleja o te acerca.
P.: ¿Cómo fue el trabajo y la marcación actoral con Agustín Rada?
M.C.: Cuando nos divertimos jugamos como niños, es lo que más me gusta. Nos conocemos mucho en nuestros roles de actor director, es el cuarto trabajo que hacemos juntos, sabemos cual es el fuerte de cada uno, como esas dos visiones se engranan y sacan algo que nos divierte. Tenemos en común el sentido del juego y el humor. Ambos creemos que el humor es una gran posición política frente a la vida. Tener la posibilidad de enfrentar un espacio laboral desde ese lugar es una bendición y agradecimiento a los productores por habilitar esos espacios. Es puro disfrute, fuimos a buscar que eso que nos convoca le pase al público haciéndose preguntas y reconociendo a este personaje, Julio Ballesteros, que se divierta con la chantada y se pregunte cuan chanta es uno.
P.: ¿Qué podés decir de su caracterización?
M.C.: Es el punto fuerte de la obra por la velocidad en que el protagonista baja de a diez o quince años. Tramos de mantener el ritmo frenético que creemos necesita esta obra, que se mantenga en las transiciones, los monólogos y momentos en donde el actor tiene la necesidad de cambiarse, hay gente atrás corriendo para que no solo cambie el escenario sino que el protagonista llegue a tiempo a cada uno de los cambios.
P.: ¿Qué encontrará el público?
M.C.: El público se preguntará por ese límite que separa al chanta del garca, un espectáculo visualmente imponente, desarrollo de producción inusual , trabajo estético , risas a carcajadas, es una piña, aleja, acerca, y construye ese ser detestable y reconocible. Y el teatro tiene eso de seguir resonando días más tarde e ir más allá de lo que haya ocurrido dentro de la sala.
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