Podría haber sido un poquito mejor que la primera, pero ni eso logra. Por torpeza, arruinan incluso una atendible idea argumental. Fuera de muy leves ráfagas de emoción en apenas un par de oportunidades y un poco de acción hacia el final, el film es francamente aburrido. Los intérpretes son poco y nada compradores. Para colmo están doblados, y al del doblaje no le sale bien ni el clásico "jo,jo,jo".
Aparte, ya sabemos lo que dice el refrán acerca de las segundas partes. En tren de sincerarse, la promoción hubiera agregado, por ejemplo, Esta es la idea: ahora, por otra cláusula, el tío convertido en Papá Noel debe buscar una novia y casarse de apuro, antes que den las 12. Pero mientras la busca, un clon le militariza el Polo Norte. Se trata de un robot de plástico, que quiere pasar de suplente a titular mediante un golpe palaciego, y, en vez de juguetes, mandarles un pedazo de carbón a todos los chicos que se portan mal. Quizás alguien pensó hacer un chiste sutil, porque en el momento clave el monigote luce un uniforme de gala similar al de
Mejor es el discurso del jefe de los duendecitos, preparando a los pequeños para el cambio de imagen del Gran Gordo, con frases tipo
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