27 de febrero 2001 - 00:00
"Si quiero ganar millones, iré a Hollywood y no me excusaré"
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Javier Bardem.
Periodista: En la rueda de prensa que ofreció al día siguiente se mostró excesivamente humilde, ¿por qué?
Javier Bardem: Me impresionó muchísimo. Nunca había estado ante tantos periodistas yo solo. Estaba bloqueado y sí, creo que he pecado de escéptico, aunque, en cierto modo, lo soy. No puedo hacer un análisis de lo que ha pasado. Creo que nadie ha apostado por nosotros para estar presentes en esa farsa de los Oscar. A mí me parecía muy difícil ser elegido candidato.
P.: Pero usted querrá ganar el Oscar y pensará que se merece esto ¿o no?
J.B.: No, yo creo que esto es, en realidad, una lotería.
P.: De cualquier modo, ahora debería prepararse para una carrera inter-nacional, para cobrar más, para...
J.B.: Sí, pero la proyección internacional tampoco estaba en mis planes. Lo que yo quiero ahora es parar y descansar porque esta película ha seguido un camino muy rápido, ha dado unos pasos de gigante.
P.: Parece que competir por el Oscar le da más problemas que satisfacciones.
J.B.: No, es una alegría, pero quiero vivirlo con distancia y sin pasión, porque sé que todo cambiará si yo dejo que cambie. Cuando el exterior cambia, hay que intentar que nada arremeta contra el individuo. Desde luego, esto va a ser el principio de algo, pero no tiene que ser el final de nada, por lo menos no de las decisiones que he tomado hasta el momento. Ahora todo el mundo pone mucha más atención en lo que hago.
P.: Profesionalmente, ¿qué es lo que más le preocupa a raíz de todo esto?
J.B.: Que la gente piense que ahora soy mucho más caro y que estoy muy ocupado y entonces no me ofrezca material. Eso es fácil que pase y sobre todo en este país, donde deslumbra tanto este tipo de cosas. El actor, en realidad, es un contratado, y me puede perjudicar mucho todo lo que la gente pueda fantasear ahora. Lo de la candidatura al Oscar es anecdótico.
P.: Con los Globos de Oro ya le empezaron a llegar ofertas de EE.UU.. Usted ha rechazado algunas, incluida la de Steven Spielberg. ¿Qué papeles le ofrecen allí?
J.B.: Los más lógicos para un actor de moda. Pero la moda es efímera y la inter-pretación también. Aunque, el hecho de no vivir en EE.UU. me da una distancia estupenda. Por otra parte, ahora necesito gente que trabaje conmigo allí, representantes, aunque al final eres tú el que terminas trabajando para ellos. Si allí se obstinan en darme papeles de «latin lover», yo no tengo ni tiempo ni sé buscarme materiales de calidad. Eso es lo que tienen que hacer por mí.
P.: Pero si le ofrecen uno de esos papeles por los que se gana muchísimo dinero, ¿dirá también que no?
J.B.: Si quiero ganar millones, iré a Hollywood, haré un papel y no me excusaré por ello. sólito.
P.: Se ha hablado de su participación en la película de Trueba «El embrujo de Shanghai» y en la próxima de Pedro Almodóvar. ¿Las va a hacer?
J.B.: La de Trueba, no; de la de Pedro no puedo decir nada aún. Tengo un proyecto del que todavía no se ha dicho nada y del que yo no voy a hablar por el momento.
P.: Volviendo al Oscar, ¿es una satisfacción conseguir una candidatura habiendo rodado en inglés?
J.B.: No sé, el hecho de rodar en inglés para mí es como un corsé, no me deja estar vivo, flexible, suelto... Hay una especie de desvinculación emocional con la palabra. Si yo tengo que decir o me tienen que decir «Te odio», puedo pensar en las veces que lo he dicho o me lo han dicho. Pero si me tienen que decir «I hate you», no tengo ningún recuerdo y no puedo aprovechar eso.
P.: ¿Cree que esta candidatura es beneficiosa para la proyección inter-nacional del cine español?
J.B.: Eso es dotarme de muchas responsabilidades que no tengo ni quiero. En cierto modo, supongo que ayudará a algo, por lo menos a que más gente sepa dónde está España, que no lo tiene muy claro.
P.: ¿Cree que ha influido en esta candidatura el hecho de que el personaje sea anticastrista?
J.B.: Bueno, si fuera un tipo más desagradable, con una vida más frívola, el personaje no hubiera sido interesante. Den-n
P.: Lo que le pregunto es si cree que la vida de Reinaldo Arenas es más del gusto americano, y eso ha favorecido la elección.
J.B.: Ah, bueno. Cuando he estado haciendo allí la promoción de la película, no me han hecho ninguna pregunta sobre política. La historia tiene una lectura evidente, la de la intolerancia de cualquier país del mundo: Cuba, la España de Franco..., intolerancia hay en todos lados... Bueno, a veces me han dicho cosas delirantes y han insistido un poco en esa cosa moral de la homosexualidad, como queriendo convencerme de que interpretar papeles así no me convenía demasiado. Y yo me pregunto: ¿será mejor hacer de uno que mata a quinientas personas con una bomba?
P.: ¡Qué paradoja! Usted estuvo a punto de rechazar el papel por el contenido político y ahora...
J.B.: Además, el papel se lo habían ofrecido a Benicio del Toro, que es un actor impresionante y se merece su nominación al Oscar por «Traffic», y no pudo hacerlo porque tenía otra cosa.




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