En sus discos y, sobre todo, en sus conciertos, se mezclan la música y el teatro, las canciones y los monólogos, el canto pleno y la actuación. Nunca queda claro dónde están los límites y seguramente está allí su mejor virtud. Heterodoxo y contestatario -aunque no con las fórmulas tradicionales de la canción política-, Usa el absurdo y la ironía, se compromete físicamente con lo que dice y canta, ocupa todo el escenario con su figura desgarbada, mezcla las palabras más dulces con las más escatológicas o sexuales. Su debut en Buenos Aires, a sala llena -como apertura a lo que será una serie de cinco shows-se armó sobre el material de sus tres discos en castellano, «No sólo de rumba vive el hombre», «Supone Fonollosa» y «Veintegenarios en Alburquerque» -sobre todo de este último-.
Cantó y actuó solo o con el guitarrista flamenco
Recordó aquel tema «Soy rebelde» de Ana Magdalena y Manuel Alejandro originalmente difundido por Jeanette -y que él grabara para la película «Airbag»-. Presentó su versión de «Walk on the Wild Side» de Lou Reed, rebautizada «El lado más bestia de la vida». Y fue de lo más sorprendente que ha pasado con la música en Buenos Aires en lo que va del año.
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