“En teatro nos falta la bestia adorada, el público. Ansío volver a encontrarla”, dice a este diario Alejandra Radano, una de las protagonistas de «Happyland», escrita por Gonzalo Demaría y dirigida por Alfredo Arias, que tendrá su versión audiovisual a partir de este fin de semana como parte de «Modos híbridos» del Teatro San Martín. La obra cuenta la historia de Isabel Perón tras ser derrocada por los militares y su reclusión en un castillo gótico de la Patagonia, acompañada por su criada andaluza y sus perritos. Con actuaciones de Radano, Carlos Casella, y Josefina Scaglione, la nueva versión, renombrada «Happyland. Extractos y perfumes», presenta los cuadros musicales que rememoran la estadía de Isabelita en el cabaret Happy Land de Panamá y su encuentro con Perón.
Periodista : ¿De qué hablaba la obra original y de qué habla esta?
Josefina Scaglione: Esencialmente hablamos de lo mismo, la historia que se cuenta en el libro de Demaría sobre el enigmático personaje de Isabelita, desde sus inicios en el cabaret hasta aquellos días en la residencia El Messidor, luego del comienzo de la dictadura más oscura que vivió nuestro país. Podríamos decir que “Happyland- Extractos & Perfumes” es un concentrado, algo así como un elixir especial de este delirio con las divinas canciones de Axel Krygier.
Alejandra Radano: Lo que cambió es que sea para el streaming, lo que hace que llegue al público y pueda verse en dispositivos, inaugurando una nueva manera de ver teatro. Teatro en realidad no, porque no es teatro, no es cine, es una experiencia audiovisual.
P.: ¿Quedaron conformes con el pasaje al audiovisual de una obra que había sido concebida para escenario? ¿Que ganó y qué perdió?
A.R.: La posibilidad de amalgamar el teatro y el video fue reveladora. Una obra está construida bajo miradas predominantes, somos un micro dentro de un macro, el montaje y la edición de imágenes cuentan la otra historia de la historia. La dupla creativa Arias Masllorens mostró nuevas aristas derribando la famosa “cuarta pared” que propone el teatro. Lo audiovisual es más anárquico escudriña la imagen, la cercena, la parcela, y está digerida por otra opinión que propone el ojo del director, antes de llegar al público.
J.S.: No se intentó hacer la obra tal cual es, sino una versión audiovisual particular. Ganó dinamismo y atractivo. No siento que se pierda nada, se gana un nuevo espacio, se genera un nuevo lenguaje, se narra la poesía desde otra óptica.
Carlos Casella: Es una intriga relatada desde la versión audiovisual y lo que cambió fue el soporte y el planteo estético, que la volvió mas surrealista de lo que era.
P.: El San Martín y el Cervantes son casi los únicos que pueden producir teatro en un buen soporte audiovisual. ¿Qué pasa con el resto?
A.R.: Los teatros oficiales cuentan con el apoyo solvente del Estado, lo independiente lamentablemente es una joya descuidada y abandonada. Para mí hoy el teatro independiente está siendo sostenido por una iniciativa llamada Artistas Solidarios, ideada por Mosquito Sancineto, quien junto a un enorme grupo de colegas, colaboran con los artistas que no están percibiendo ingresos y entregan bolsones de alimentos a quienes lo solicitan.
P.: ¿Cómo fue el ensayo y la grabación en contexto de pandemia?
A.R. : Tengo las manos cansadas de tanto alcohol, pero aun así, volver a subirse al escenario de la Sala Casacuberta, del majestuoso San Martín, cruzar la entrada y lanzar los textos de Gonzalo Demaría hacia la platea, aunque más no sea vacía, fue reparador.
J.S.: Fue bastante cómico en principio porque yo no entiendo nada a quienes me hablan con barbijo, entonces todo se vuelve un gran teléfono descompuesto. Pero más allá de eso y la incomodidad que genera, nos adaptamos bien y las ganas de vernos, de ponernos las pelucas y hacer teatro pueden con todo. Lo que pasa en el teatro no pasa en ningún lado.
Dejá tu comentario