El episodio, seguramente, hubiera pasado inadvertido, pero ayer un comunicado de prensa del Teatro Colón, tal vez el más insólito de sus cien años de existencia, puso un potente reflector sobre lo ocurrido. Leámoslo: «La Dirección Ejecutiva del Teatro Colón quiere poner de relieve el mérito artístico de la bailarina Gabriela Alberti, quien el pasado jueves 29 de mayo, durante la representación del tercer acto de «El lago de los cisnes», sufriera el desgarro de su traje. Pese a la obligada desconcentración que dicha situación le provocara, la bailarina continuó de manera normal con la función demostrando su profesionalismo.»
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Más allá de que, al cierre de esta edición, aún no había llegado a los medios una felicitación similar de la producción de «Bailando por un sueño» hacia la bailarina uruguaya que anteanoche padeció similar trance en cámara, cabe una reflexión adicional: ¿los responsables del Master Plan también se encargarán de restaurar los añosos tutús?
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