11 de febrero 2008 - 00:00

Un programa con todos los géneros

La apertura del Festival Internacional de Cine de Berlin fue una de las más alborotadas de que se tenga memoria, por el público entusiasta que se agolpó para vislumbrar el desenfado y monigotadas de los Rolling Stones. El veterano grupo inglés trajo a Berlín los tumultuosos años 60, que encarnan con desenfado y eléctrica nostalgia en el documental «Shine a Light». A los cinéfilos les fascinará ver cómo Martin Scorsese maneja las herramientas del cine con el deleite de un chico con sus jugetes: cámaras montadas en grúas, montaje metralleta y una hiperabundancia de primerísimos planos (hasta se ven las emplomaduras de Jagger), y un antológico plano secuencia final, que conecta ininterrumpidamente el escenario del teatro con el cielo de Manhattan.

En sección Panorama se mostró a la prensa el documental argentino «Café de los Maestros», recién sacado del horno, según explicó Gustavo Santaolalla, generador del proyecto. Dirigido en video digital por Miguel Kohan, el documental recorre el surco abierto por trabajos como «Buena Vista Social Club». Es un esfuerzo feliz por rescatar figuras musicales que van desapareciendo.

Los primeros días de la competencia mostraron la ensalada mixta que los organizadores han preparado eligiendo veintipico de películas en concurso por los osos de oro y plata: comedias y dramas; obras de tono intimista, frescos épicos; películas con estrellas, otras con actores desconocidos para el gran público, o de apellidos impronunciables. Críticos y público navegan por este babel de lenguas y temáticas, con resultados sorprendentes.

«In Love We Trust» ( Confiamos en el amor), de Wang Xiao Shuhai, un realizador de la llamada Sexta Generación, disecciona con delicado escalpelo los dilemas morales de dos matrimonios frente a la leucemia de una hija, mostrando el revés de la China arrolladora en el plano económico. La finlandesa Black Ice (Hielo negro), una suerte de Bergman lite, es una presentación sofisticada de un adulterio, donde la cónyuge traicionada decide tomar el toro por las astas, desencadenando una tragedia.

Estas dos visiones intimistas de parejas contemporánes contrastaron notablemente con dos largometrajes emocionalmente explosivos, basados en la musculatura actoral de los británicos Daniel Day-Lewis y Tilda Swinton: «Petróleo sangriento», de Paul Thomas Anderson (con 8 candidaturas al Oscar, entre ellas la de Day-Lewis), y «Julia», del director francés Erick Zonca. Ambos intérpretes se acercaron a la Berlinale, hablaron elocuentemente de sus trabajos y brindaron la cuota de estrellato que requiere el público local.

«Petróleo sangriento (en el original «Correrá sangre»), basada en «Oil!», una novela de Upton Sinclair que denuncia el funcionamiento de la industria del petróleo en la década del veinte, se entronca en la línea del retrato épico al estilo «El ciudadano» y «Chinatown» donde hombres de cualidades extraordinarias y con una grave falla moral se destruyen a sí mismos de manera espectacular. Anderson («Magnolia»), acompañado de un competentísimo equipo creativo, da una lección de buen cine desde la primera secuencia de la película.

En la visión europea de Erick Zonca y su joven coguionista francesa, Tilda Swinton es una alcohólica autodestructiva (la interpretación de su desmadre asustará a más de un espectador maduro) que pergeña un plan rapto descabellado.

Desarrollado y resuelto según las convenciones del thriller, con excesos narrativos, visuales y sonoros que desalentaron a los inversores norteamericanos, la película muestra cómo esta mujer al borde del colapso va zafando situaciones cada vez más absurdamente peligrosas. Hay un cambio de tono y estilo cuando -en una vuelta de tuerca inesperada - la protagonista se enreda con la mafia mexicana de Tijuana. Los productores americanos que declinaron participar hubieran sido crucificados por racistas, y no sin razón.

Una bocanada mexicana refrescante fue la deliciosa comedia minimalista «Lake Tahoe», de Fernando Eimbcke. Un cine con visión personal y excelente manejo del lenguaje cinematográfico.

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