La primera edición, hoy clásica e inhallable, data de 1969, y desde entonces se hablaba de la segunda, que él ya tenía corregida y aumentada... Ahora, al fin, y bajo el cuidado de su hijo, el Museo concretó aquel viejo anhelo, tantas veces postergado. Lo hizo en conjunto con Altamira y la Universidad de La Plata, y el resultado, más allá de la franciscana impresión de las fotos interiores, es elogiable.
El libro, en cambio, no termina donde antes, sino que agrega todo un nuevo capítulo, con testimonios de