6 de diciembre 2013 - 00:10
Zagal: concebir la escena como si fuera una película
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Juan Carlos Zagal. “Trabajamos el guión, como si fuéramos a hacer una película. Y junto al storyboard va el texto teatral para que tanto los actores como el equipo de filmación puedan leerlos en simultáneo”.
J.C.Z.: Así es, en "El hombre que daba de beber..." utilizamos animación 2 D y 3 D. Esta última para modelar al personaje que interactúa con los actores. El efecto 3 D lo generamos con dos pantallas y proyecciones delanteras y traseras. El público no necesita lentes especiales.
P.: ¿"Historia de amor" es su obra más sombría?
J.C.Z.: Puede ser. El protagonista es un psicópata y por lo tanto es muy complejo entenderlo. Uno empieza a sentir empatía por él e incluso cierto rechazo por la víctima. Es muy extraño. Creíamos que iba a ver más virulencia en la reacción del público; pero cuando la estrenamos en Chile hubo gente que entró en la obra y otra que se mantuvo distante.
P.: ¿Habrá sido para defenderse de tanta crueldad?
J.C.Z.: En Chile la gente prefiere no tomar partido en las peleas de otras parejas. Aquí hay un profesor que se enamora de una mujer en el subte y se apodera de ella, convencido de que todo lo hace por amor. Uno no termina de entender sus conductas, pero esta relación oscura los va destruyendo a los dos. Esto surge en una sociedad en la que no hay límites entre la justicia y la psiquiatría; y donde en lugar de culpa y responsabilidad hay impunidad y silencio cómplice. La obra tiene un humor muy oscuro. En Edimburgo (Escocia) el público se rió mucho, en Chile no tanto. Es un comic en blanco y negro, animado en 3 dimensiones. Sus settings se mueven todo el tiempo y hacen que el espectador sea un personaje más, un voyeur.
P.: ¿Por qué eligió de esta historia?
J.C.Z.: Hay muchas historias como ésta en nuestras sociedades, donde la víctima y el victimario están igual de solos, igual de locos e igual de desamparados. Sin un estado, ni policía, ni servicio de salud, ni iglesia, ni familia, ni amigos que puedan contener toda esa locura.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


