Duró poco la alegría en los mercados emergentes luego del fuerte repunte que experimentaron los flujos de capitales globales en abril pasado, ya que un mes después los registros marcan que hubo una abrupta reversión de los mismos. El relevamiento del Institute of International Finance (IIF) muestra que los flujos de cartera de no residentes hacia mercados emergentes volvieron a ser negativos en mayo en más de 26.000 millones de dólares, revirtiendo parcialmente el fuerte repunte del mes anterior abril de más de 70.000 millones de dólares. Vale señalar que en mayo del 2025 el monitoreo arrojó un flujo neto positivo de más de 39.000 millones de dólares.
Sin duda, la variación mensual fue considerable en mayo, ya que supera los 97.000 millones de dólares, lo que demuestra que el repunte de abril no se tradujo en una normalización lineal de los flujos de capital. Al respecto, cabe señalar que la composición de la reversión fue más importante que la noticia porque mayo estuvo liderado por las salidas de capital en renta variable, mientras que los flujos de renta fija se debilitaron, pero se mantuvieron positivos.
En tal sentido, los datos del IIF dan cuenta que las entradas en bonos emergentes se situaron en 10.400 millones de dólares en mayo, por debajo de los más de 52.000 millones de dólares de abril y de los más de 23.000 millones de dólares de mayo del año pasado. Pero no a todos les fue igual ya que los flujos de deuda de China fueron negativos en 4.300 millones de dólares, mientras que la deuda del resto de los emergentes -excluyendo China- se mantuvo positiva en 14.700 millones de dólares. “No se trata de un mes fuerte para la renta fija, pero tampoco representa una interrupción en la financiación”, señala el economista del IIF, Jonathan Fortun quien además sostiene que los inversores siguieron aumentando su exposición a la deuda de emergentes, incluso cuando las tasas globales se comportaron de manera menos favorable y los precios más altos del petróleo mantuvieron latentes los riesgos de inflación.
Vale recordar que, en los episodios de mayor tensión en los mercados emergentes, las salidas de bonos y de acciones tienden a reforzarse mutuamente.
Flujos negativos en renta variable
Sin embargo, por lo visto en mayo, la renta fija aún amortiguó parte del impacto en el mercado de renta variable. Fue así como los flujos de renta variable fueron negativos en 37.000 millones de dólares frente a los 18.600 millones positivos de abril y los 16.100 millones positivos de mayo del año pasado. Mientras que la renta variable de los emergentes, excluyendo China, protagonizó el deterioro, con salidas netas de capital de más de 45.000 millones de dólares, en comparación con los 5.300 millones negativos de abril. Por su parte, las entradas en renta variable de China se ralentizaron a poco más de 8.000 millones de dólares positivos, desde los casi 24.000 millones del mes anterior, pero se mantuvieron positivas.
“Esta diferencia es importante para la interpretación de Asia”, señala Fortun quien explica que la renta variable china se debilitó, pero no fue la causa de la salida de renta variable de mayo; el ajuste se produjo en los grandes y líquidos mercados emergentes, excluyendo China, donde los inversores extranjeros pudieron reducir rápidamente su exposición a medida que aumentaban las tasas de descuento y disminuía el apetito por el riesgo.
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Así la mayor parte de la presión regional se concentró en Asia: Asia emergente registró salidas netas totales de cartera de 31.600 millones de dólares en mayo, una cifra superior a la salida total de los mercados emergentes. Por su parte, Latinoamérica, Europa emergente y la región MENA registraron entradas modestas de 500 millones, 2.600 millones y 1.800 millones de dólares, respectivamente.
En cuanto a los flujos de deuda se mantuvieron positivos en todas las regiones, incluyendo 3.500 millones de dólares en Asia emergente, 1.600 millones en Latinoamérica, 2.700 millones en Europa emergente y 2.600 millones en la región MENA. El lado de la renta variable se debilitó en todas las regiones, aunque no de forma uniforme. Asia representó una salida neta total de más de 35.000 millones de dólares de renta variable de los 37.000 millones que salieron de todos los mercados emergentes, en comparación con los 1.100 millones que salieron de Latinoamérica, los 100 millones de Europa emergente y los 800 millones en la región MENA.
“El desglose por países otorga al shock de mayo un centro de gravedad muy estrecho. Corea registró salidas de capital por valor de 27.900 millones de dólares, India de 4.900 millones y Brasil de 2.900 millones”. En conjunto, estos tres mercados representaron salidas por valor de 35.700 millones de dólares, cerca de cuatro quintas partes de las salidas de capital de los mercados emergentes (excluyendo China) y casi la totalidad de las salidas de renta variable de los mercados emergentes antes de las compensaciones positivas en otros lugares. “La salida de renta variable de Brasil fue menor, pero útil porque demuestra que el ajuste no fue exclusivamente asiático”. La característica común fue la liquidez, sostiene el economista del IIF que según su lectura los inversores redujeron su exposición donde podían reducir sus posiciones rápidamente a medida que las tasas y el apetito por el riesgo se desplazaban en contra de las acciones de los mercados emergentes.
Dado el tenor de los datos de deuda de mayo impiden que este mes se convierta en una simple historia de aversión al riesgo. El acceso al mercado no se ha cerrado y el “carry trade” sigue siendo importante. La deuda en moneda local se mantiene respaldada donde las tasas reales son altas y la credibilidad está intacta. El crédito en moneda fuerte aún se beneficia de los ingresos por cupones y la demanda de rendimiento. “Sin embargo, el colchón es más delgado que durante el repunte de abril”, advierte el IIF. La deuda local está más expuesta al riesgo cambiario cuando los precios más altos de la energía debilitan los saldos externos o cuando los bancos centrales tienen menos margen para flexibilizar la política monetaria. La deuda en moneda fuerte se enfrenta al lastre de los mayores rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, lo que limita la compresión de los diferenciales que puede respaldar los rendimientos totales, afirma Fortun.
Con relación al “carry trade”, vale señalar que si bien las altas tasas reales, los sólidos colchones de reservas y los marcos de inflación creíbles aún pueden respaldar las entradas de renta fija, razón por la cual los flujos de deuda de mayo no se volvieron negativos, sin embargo, el “carry trade” es menos fiable cuando la inflación importada está aumentando, los saldos externos son más débiles o la política fiscal está menos anclada. “La entrada de deuda de mayo es una evidencia útil de resiliencia, no una evidencia de que el repunte sea completo”.
“De cara al futuro, la trayectoria de los flujos de los mercados emergentes depende de si mayo representó el componente de renta variable de un ajuste temporal o el inicio de una revalorización más persistente del riesgo en estos mercados”, considera el IIF. Para ello, una trayectoria favorable requeriría que los precios del petróleo se estabilizaran, que los rendimientos estadounidenses dejaran de subir y que la demanda relacionada con China mejorara lo suficiente como para respaldar el apetito por el riesgo en Asia.
En ese entorno, las entradas de deuda podrían continuar, las salidas de renta variable podrían ralentizarse y los mercados emergentes de Asia podrían salir de la fase de liquidación. El hecho de que los inversores en bonos se mantuvieran activos en mayo proporciona a los emergentes un margen de seguridad del que carecían en episodios de tensión más severos. En cambio, un escenario menos favorable implicaría un dólar más fuerte, mayores rendimientos de los bonos del Tesoro y bancos centrales más restrictivos en las principales economías. Los flujos se mantendrían positivos solo donde el “carry” esté respaldado por la credibilidad de las políticas y la resiliencia externa.
Los flujos de renta variable seguirían siendo frágiles, especialmente en mercados líquidos donde el posicionamiento es elevado y las expectativas de ganancias están expuestas a decepciones en los ciclos energético, de tasas de interés o tecnológico. “Mayo ha acotado la interpretación del shock, la siguiente fase probablemente se centre menos en el acceso agregado a los mercados emergentes y más en qué países pueden mantener el capital invertido a medida que el panorama de liquidez global se vuelve menos permisivo”, arriesga Fortun.