El mundo alcanzó un nuevo récord de multimillonarios y, detrás del crecimiento de su dinero, aparece una tendencia que va mucho más allá de la tecnología y los mercados financieros: cada vez más personas ricas destinan parte de sus millones al deporte y a la filantropía.
Según datos de Altrata, en 2025 había 3.795 multimillonarios en el mundo, la cifra más alta registrada hasta ahora. En conjunto, sus fortunas alcanzaron los u$s15,1 billones, un incremento de 12,8% interanual. El avance de la inteligencia artificial fue uno de los principales motores de la creación de riqueza. Sin embargo, una vez acumulada esa riqueza, el destino del capital está cambiando.
El deporte, un activo cada vez más atractivo
El deporte dejó de ser solamente una actividad de entretenimiento para convertirse en una clase de activo capaz de atraer enormes cantidades de capital. Los multimillonarios buscan equipos y franquicias por su potencial de valorización, sus ingresos comerciales y, también, por la influencia y visibilidad global que generan.
Un ejemplo reciente es Jeff Bezos, fundador de Amazon y una de las personas más ricas del planeta. Bezos posee una fortuna estimada en u$s282.000 millones y recientemente adquirió, junto con un consorcio, cerca del 40% del Liverpool FC, uno de los clubes más importantes de la Premier League.
El fenómeno no se limita al fútbol. En EEUU, empresarios como Steve Ballmer y Robert Kraft también construyeron parte de su patrimonio e influencia a través de la propiedad de franquicias deportivas.
De acuerdo con Forbes, los 25 propietarios de equipos deportivos más ricos del mundo acumularon en 2026 una fortuna conjunta de u$s903.000 millones.
"El deporte ha sido durante mucho tiempo el interés/pasión más popular entre la clase multimillonaria mundial", señala el informe de Altrata. "Esto refleja su amplio atractivo como actividad de ocio, para el entretenimiento social y la competición, y con fines de inversión y prestigio de propiedad", añade.
Filantropía: otra forma de asignar capital
La otra gran vía de destino de estas fortunas es la filantropía. Algunos multimillonarios están canalizando miles de millones de dólares hacia iniciativas vinculadas con salud, educación, cambio climático, ciencia y desarrollo social.
El propio Bezos es nuevamente un ejemplo. Además de su apuesta por el deporte, destinó miles de millones de dólares a través del Bezos Earth Fund, una iniciativa orientada a combatir el cambio climático y proteger la naturaleza.
Otros casos son todavía más significativos. Warren Buffett donó más de la mitad de sus acciones de Berkshire Hathaway, mientras que Bill Gates transfirió, junto con Melinda French Gates, más de u$s60.000 millones a la fundación que lleva sus nombres.
Así, el crecimiento de las grandes fortunas está dando lugar a una nueva dinámica: el deporte aporta activos escasos, visibilidad y potencial de valorización; la filantropía, en cambio, permite canalizar recursos hacia proyectos de largo plazo. Para los grandes patrimonios, ambos caminos se convirtieron en una forma cada vez más relevante de decidir qué hacer con su riqueza.