27 de agosto 2026 - 11:48

Más alimentos importados en las góndolas: qué pasó con los precios y el nuevo desafío para las pymes

La flexibilización de regulaciones y los menores costos impositivos facilitaron la llegada de importados a las góndolas, aunque las marcas extranjeras todavía representan una porción minoritaria de las ventas.

El panorama del sector alimenticio con el aumento de los importados. 

El panorama del sector alimenticio con el aumento de los importados. 

Depositphotos

Las góndolas cambiaron. No hace falta recorrer demasiados supermercados para advertir que, en los últimos dos años, ganaron espacio nuevas marcas y productos importados. Pero más allá de lo que puede percibir el consumidor al hacer sus compras, los números permiten dimensionar el fenómeno.

De acuerdo con los últimos datos de la Secretaría de Industria y Comercio, las importaciones de alimentos y bebidas alcanzaron los u$s2.293 millones en 2025, lo que representó un incremento del 56,5% frente a los u$s1.465 millones de 2024.

Sin embargo, la tendencia mostró cierta moderación este año. Según información brindada por la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), durante el primer semestre de 2026 las importaciones del sector cayeron 2,6% interanual. Desde la entidad remarcan que las compras al exterior forman parte de la propia matriz productiva de la industria alimenticia.

“La industria se abastece de materias primas, insumos y bienes importados necesarios para los procesos productivos y el abastecimiento del mercado local. Las importaciones del sector, además, se concentran principalmente en rubros donde Argentina no produce o lo hace de manera limitada, como cacao, café, determinadas frutas o insumos específicos necesarios para la producción”, explicaron desde COPAL.

Al mismo tiempo, el sector mantiene un fuerte saldo positivo en su comercio exterior. En promedio anual, por cada dólar que importa, exporta aproximadamente u$s15, con un aporte neto de divisas cercano a los u$s30.000 millones.

¿Qué pasó con los precios en las góndolas?

¿Qué pasó con los precios en las góndolas?

En ese contexto, el crecimiento de las importaciones debe ponerse también en perspectiva. Los productos provenientes del exterior representan alrededor del 10% de la oferta total, por lo que continúan siendo una porción minoritaria del mercado. Sin embargo, su mayor presencia se hizo más visible en las góndolas, donde aparecieron nuevas marcas, variedades y productos que ampliaron las opciones disponibles para los consumidores.

Para poner en perspectiva: de acuerdo a cadenas consultadas por Ámbito, la participación de los alimentos importados aumentó dentro de la oferta dependiendo el rubro. El mayor crecimiento se observó en productos lácteos (leches, quesos, manteca y dulce de leche), almacén (fideos, panificados, galletitas) y también en embutidos. En algunos casos, también se observó que la competencia con los alimentos importados produjo una reducción de precio, por ejemplo, en fideos.

Otra cadena líder consultada señaló que el porcentaje de importados representa una porción del 3% del total de ventas, con un crecimiento del 1% interanual con 350 productos importados, sin embargo, sigue siendo una porción minoritaria. En los supermercados consultados, que prefirieron el anonimato, señalaron que los consumidores valoran el aumento de variedad de productos.

"Hoy en día manejamos un volumen regular de importaciones, que nos permite sostener precios accesibles con aumentos que, en promedio, se mantienen por debajo del acumulado de inflación. Consideramos que la oportunidad en la búsqueda de este tipo de alimentos está en conseguir propuestas que nos sirvan para posicionar una referencia de precio que, en contextos de estabilidad cambiaria, se mantiene más estable representando un beneficio para los clientes", señaló una fuente consultada.

Entre los alimentos más importados que están siendo demandados también se destaca el lomito de atún (producto históricamente importado), papas de tubo y fideos instantáneos (noodles). Entre alimentos de un segmento premium se encuentran las cápsulas de café y galletitas Les Tablettes.

Creció la competencia en las góndolas con la llegada de productos importados

Creció la competencia en las góndolas con la llegada de productos importados

¿Y qué pasó con los precios? Pese a que en un primer momento se utilizó la estrategia de una rebaja del precio del producto importado para facilitar su incorporación al mercado, hoy en día prácticamente los productos importados son más caros que las marcas nacionales y ya funcionan como bien complementario.

Flexibilización de las importaciones de alimentos

Pero más allá de la variedad de productos en góndola, hubo cambios más drásticos en las regulaciones que favorecieron que esto ocurra. Una de las medidas más importantes que va a seguir en vigencia hasta fin de este año, es una resolución de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) que permite importar 3.200 productos de rubro alimenticio, bebidas, artículos de higiene y medicamentos sin pagar impuesto a las Ganancias ni el IVA.

Según señala Federico Vacarezza, experto en Comercio Internacional a Ámbito, esta medida "les quitó una parte enorme de la mochila fiscal a los importadores. Aparte, se aceleró el acceso a los dólares en el mercado oficial, permitiendo pagar las importaciones de alimentos básicos a los 30 días, en lugar de las viejas cuotas a 90 o 180 días que trababan todo". Pero agregó que en lo regulatorio, también hubo cambios para que la importación de alimentos para las cadenas sea de manera más ágil.

En ese sentido, señaló los decretos de desregulación (como el 35/2025 y el 697/2026) que implementó el reconocimiento automático de certificaciones. "Si un alimento viene de un país con altos estándares sanitarios o cumple las normas globales del Codex, ya no necesita hacer el trámite eterno de registro previo de producto y del establecimiento en la ANMAT; ahora alcanza con un "Aviso de Importación" simplificado como una declaración jurada. Además, la ANMAT unificó todo en una tasa fija del 0,5% del valor FOB para los alimentos y envases, y se centralizaron también las inspecciones operativas en el SENASA para destrabar los cuellos de botella que se hacen en la aduana. En resumen se pasó, de tardar meses a un esquema de validación que es casi automático", agregó Vacarezza.

El impacto en empresas que ya eran importadoras

Un caso que quería señalar en esta nota fue el de Grupo Lacasa, chocolatería tradicional española que fundó su primera filial en Argentina en 2021. Pese a que el Cacao registró precios récord a nivel internacional durante 2025, en 2026 el precio empieza a recuperar terreno luego de una bajada contundente a principios de año. En ese marco, Cristian Stiefel, director general de Grupo Lacasa en Argentina comentó a Ámbito cómo es su experiencia importando su materia prima que le permite desarrollar su negocio: "El costo de importación no está determinado solamente por el precio del producto. Al valor de origen hay que sumarle flete, seguro, gastos portuarios y logísticos, aranceles, tasas y los distintos costos asociados al proceso de nacionalización", aclaró en un principio.

"En términos generales, hoy el producto representa aproximadamente dos tercios del costo de importación, mientras que el tercio restante corresponde al conjunto de gastos vinculados con la logística, aranceles, tasas y nacionalización. Es importante aclarar que esta incidencia puede variar según el producto, el volumen y las condiciones de cada operación", agregó.

"El desafío para una empresa importadora de alimentos es que, aun cuando algunos costos administrativos se hayan reducido, seguimos teniendo una estructura de costos internacionales importante antes de que el producto llegue al consumidor argentino. El desafío para una empresa importadora de alimentos es que, aun cuando algunos costos administrativos se hayan reducido, seguimos teniendo una estructura de costos internacionales importante antes de que el producto llegue al consumidor argentino", aportó Stiefel. Al mismo tiempo, remarcó que el consumidor argentino es sensible al precio, pero "no necesariamente resigna calidad".

Las pymes pierden terreno en las góndolas

Analizando lo que pasó con el mundo pyme en el rubro alimentos, es que prácticamente es tal la variedad de oferta que se vieron obligados a una reconversión. Así lo señaló Federico Vacarezza, experto en Comercio: "Para las pymes productoras de alimentos, enfrentar la apertura es un desafío enorme. En base a los diversos estudios de las cámaras y fundaciones, las pymes perdieron alrededor de un 25% de cuota en el mercado interno frente a lo que viene importado. Una suerte de "efecto sándwich": desde arriba las grandes marcas locales congelan sus espacios con agresivas promociones, y por abajo los importados (sobre todo las de Brasil) entran con productos más baratos y les quitan el precio de la gama media", detalló.

"La pelea es muy desigual por el 'costo argentino' (inflación, impuestos, logística interna y energía). Para poder sobrevivir, lo que están haciendo muchas pymes es bajarse de la pelea grande y se están volcando a ciertos nichos específicos como son los alimentos saludables, sin TACC o los productos premium de autor, en el que la marca y el origen local todavía pesan más que el precio", agregó. Algo que se puede ver, por ejemplo, muy claramente en el rubro de los alfajores artesanales, donde en los últimos años aparecieron nuevas marcas buscando encontrar la fórmula para el mejor alfajor argentino, ante un fuerte aumento del consumo de ese producto impulsada por marcas ampliamente reconocidas por el público.

Pymes alimenticias que crecieron: el rubro de los alfajores

Pymes alimenticias que crecieron: el rubro de los alfajores

Para resumir, las góndolas cambiaron, pero la industria alimenticia también tuvo que adaptarse. La mayor apertura no desplazó de manera generalizada a la producción nacional, aunque sí modificó el escenario competitivo. Los productos importados ganaron variedad y visibilidad y, si bien en un primer momento algunos ingresaron con precios más bajos, hoy en muchos casos funcionan como una alternativa complementaria para el consumidor.

Para las empresas locales, especialmente las pymes, este nuevo escenario obliga a buscar otras herramientas para competir. La diferenciación, la calidad, el origen y la especialización en determinados nichos aparecen como algunas de las estrategias para defender su lugar frente a una oferta cada vez más amplia. En la industria alimenticia, además, la competencia por el consumidor se vuelve particularmente visible: alcanza con recorrer una góndola para comparar marcas, precios y procedencias.

Sin embargo, desde el sector advierten que todavía persisten problemas estructurales de competitividad. COPAL señala entre ellos la presión tributaria, los costos logísticos, la infraestructura y la existencia de regulaciones desalineadas respecto de otros países de la región. A esto suma la informalidad fiscal, laboral y sanitaria en algunos rubros, que “genera situaciones de competencia desleal y, en ciertos casos, riesgos para la población”.

Según datos de la entidad, la carga tributaria representa entre el 40% y el 50% del precio final de un alimento o bebida, frente a un promedio de entre 20% y 25% entre los principales países exportadores de alimentos y bebidas a nivel global. También advierte sobre una logística “cara e ineficiente”, con costos 43% superiores al promedio regional, además de la burocracia y la multiplicidad de regímenes fiscales y regulatorios.

En definitiva, más allá del impacto de la apertura y de la llegada de nuevas marcas, la discusión de fondo sigue siendo la competitividad de toda la cadena productiva. El desafío pendiente es reducir los costos que se acumulan desde la producción hasta la comercialización para que esa mayor competencia también pueda traducirse en algo concreto para el consumidor: precios más bajos a la hora de recorrer las góndolas con el changuito.

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