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12 de noviembre 2022 - 00:00

Mujeres y finanzas: por qué el dinero continúa siendo un tema tabú

La participación de mujeres en el mundo financiero es significativamente inferior a la de los varones, componen solo el 22% de la cartera de préstamos, y representan solo un 33% de los depósitos.

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El potencial de crecimiento del mercado de productos y servicios financieros para las mujeres es mayor que potencial de crecimiento que el de China e India sumados, según la organización internacional Financial Alliance por Women. Sin embargo, la industria financiera recién está comenzando a desarrollar una oferta especialmente diseñada para ellas.

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Las mujeres están más desatendidas que los varones respecto a los servicios financieros, tienen una probabilidad 15% menor que los varones a tener una cuenta bancaria, 20% menos probabilidad de tener un crédito formal, y 68% de Pymes de mujeres tienen necesidades financieras que no están cubiertas. Por otro lado, las mujeres tienen un 16% más de probabilidades de ahorrar para gastos futuros que los varones. Cuando toman préstamos, las mujeres tienen un mejor comportamiento crediticio que los acreedores varones: 7,7% de los créditos tomados por Pymes de varones están en mora, versus 3.7% de las Pymes de mujeres, por ejemplo. En los demás segmentos: Minoristas, de altos patrimonios, Micro y Corporativos, también, la morosidad es menor cuando corresponde a una mujer o su empresa.

Más aún, según Deloitte, 80% de las decisiones de compras son realizadas por mujeres, y están teniendo un rápido crecimiento en su participación en la economía: 34% de las empresas a nivel mundial ya son propiedad de mujeres, y la ratio de emprendimientos de mujeres creció un 10% en los últimos dos años.

Por otro lado, al observar la relación que tienen las instituciones financieras con las mujeres, según el Boston Consulting Group, 73% de ellas están insatisfechas con sus proveedores financieros, y 71% lo están respecto a sus servicios de inversión, seguros, y tarjetas de crédito.

La participación de mujeres en el mundo financiero es significativamente inferior a la de los varones, componen solo el 22% de la cartera de préstamos, y representan solo un 33% de los depósitos.

A través de estos datos, podemos ver una importante disonancia entre un mercado emergente, el de las mujeres dentro de la economía, y los servicios financieros actuales. Si bien hoy en día casi todas las empresas del sector financiero tienen al menos una noción de la relevancia de este mercado emergente, solo algunas instituciones están encaminadas a proveer de productos y servicios diseñados para las necesidades de las mujeres. Aún falta un largo camino que recorrer.

Un primer paso, es reconocer a la mujer como un segmento dentro de sus consumidores. Tener datos desagregados para poder analizar y comprobar diferencias de necesidades y comportamiento para servirles mejor durante la extensión del desarrollo económico personal y profesional de sus clientas.

Un siguiente paso es establecer una estrategia para motivar y acompañar a las mujeres en su autonomía económica. A través de capacitaciones especializadas, publicaciones, plataformas, u otros medios para sus propias clientas y la comunidad.

En paralelo, diseñar y poner a disposición productos y servicios para el segmento, considerando el crecimiento económico que tendrán sus clientas, y los distintos puntos de inflexión vitales que muchas tendrán e impactarán en su economía: matrimonio o vida en pareja, nacimiento de hijos, posibles divorcios, comienzo de sus propios negocios, viudez, estar a cargo de adultos mayores, retiro del mercado laboral.

Las estrategias para servir al mercado de las mujeres, tiene que estar acompañada de políticas internas de diversidad e inclusión. De nada sirve aparentar un interés por la equidad de género si no se practica internamente en las propias empresas financieras. El abordaje debe ser integral, y sobre todo, real.

Las mujeres, debemos hacer nuestra parte. Trabajar en nuestros propios estereotipos, asumir las responsabilidades que nos caben como mujeres adultas asumiendo el control de nuestra propia economía, trabajar sobre nuestra autoestima animándonos cada vez más a salir de la propia zona de confort, y procurar una mayor educación financiera, hoy disponible por distintos canales y de manera gratuita (redes sociales, por ejemplo).

Las políticas de estado, pueden incentivar y apoyar este desarrollo personal, e innovar a través de incentivos a la creación de mejores servicios financieros para las mujeres.

Finalmente, y tal vez sea una dificultad subestimada, es importante trabajar sobre los paradigmas y estereotipos dentro de las instituciones financieras, históricamente formada solamente por y para varones. Este sector ampliamente masculinizado en sus gerencias y directorios tienen el desafío y sobre todo la oportunidad de reconvertir su posición frente a sus clientas mujeres, y tomar protagonismo en un mercado donde abundan redituables oportunidades.

Abogada y Master en Mercado de Capitales y Financieros · Contenidos para la autonomía de la mujer

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