El oro bajó levemente este martes tras subir al inicio de la rueda, amortiguado por la debilidad del dólar mientras el mercado evalúa las posibles alzas de tasas de la Fed y los próximos datos de inflación en EEUU.
La debilidad del dólar amortigua el freno del metal precioso, que busca estabilidad cerca de los u$s4.400 con la atención puesta en la inflación de EEUU y las decisiones de la Reserva Federal. Los detalles, en la nota.
El oro bajó levemente por un dólar debilitado, en espera de datos de inflación y tasas de la Fed.
El oro bajó levemente este martes tras subir al inicio de la rueda, amortiguado por la debilidad del dólar mientras el mercado evalúa las posibles alzas de tasas de la Fed y los próximos datos de inflación en EEUU.
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El oro al contado cedió un 0,1% hasta cotizar en los u$s4.402,49 por onza, mientras que los contratos a futuro del metal precioso retrocedieron un 0,7%, ubicándose en u$s4.447,11. En contraste, la plata subió un 0,2% para situarse en u$s66,32 por onza, al tiempo que el platino avanzó un 0,3% hasta los u$s1.828,78.
El índice del dólar estadounidense registraba una ligera baja hasta ubicarse en las 98,90 unidades.
El yen japonés volvió a avanzar frente al dólar y rozó sus máximos del año, apuntalado por las crecientes expectativas de una suba de tasas de interés por parte del Banco de Japón.
Cabe precisar que la consecuente debilidad del dólar ofreció un sostén adicional a la cotización del oro. Al denominarse en la divisa estadounidense, las variaciones en el tipo de cambio alteran de forma directa el costo de adquisición del metal precioso para los inversores que operan con otras monedas.
El oro acumulaba un terreno de pérdidas tras la caída registrada la semana anterior, consolidando una fase de estabilización en torno al eje de los u$s4.400 por onza. El metal precioso se ha mantenido cotizando dentro de un rango acotado de precios, consolidando el rebote técnico que experimentó desde los niveles cercanos a los u$s4.000 alcanzados en julio.
A su vez, la cotización del crudo continuó bajo estrecho seguimiento en los mercados globales. El barril de Brent operó al alza y coqueteó con el umbral de los u$s100, presionado por el recrudecimiento del enfrentamiento entre EEUU e Irán y la creciente preocupación sobre la seguridad de los barcos comerciales que transitan por el Estrecho de Ormuz.
Los mercados asignaban una probabilidad cercana al 60% a un incremento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal en su reunión de la próxima semana, impulsados por un informe de nóminas no agrícolas en Estados Unidos que superó las proyecciones del mercado.
Los inversores concentran ahora su atención en el informe sobre los precios al consumidor de Estados Unidos que se publicará esta semana, un indicador clave para calibrar la trayectoria de la inflación y sus posibles implicaciones en el rumbo de la política monetaria.
Tony Sycamore, analista de IG, atribuyó la caída del oro a u$s4.406 al sólido reporte de empleo en EEUU y al alza de la energía. Sycamore advirtió que estos factores empujarán al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro, presionando aún más la cotización del metal.
La firme demanda del Banco Central de China se mantuvo como un factor clave para sostener los precios del oro.
El Banco Popular de China registró en agosto su mayor compra mensual de oro desde 2023, manteniendo una racha compradora pese a los altos precios del mercado.
El mercado del oro analiza el impacto combinado de las divisas, los rendimientos de los bonos estadounidenses, la energía y la inflación en EE.UU., a la espera de señales claras sobre el futuro de las tasas de la Fed.