Muchas parejas presentan una crisis económica por no saber de qué manera aplicar hábitos financieros, que sean saludables y permitan cuidar el bolsillo ante la inflación y los gastos innecesarios.
Muchas parejas presentan una crisis económica por no saber de qué manera aplicar hábitos financieros, que sean saludables y permitan cuidar el bolsillo ante la inflación y los gastos innecesarios.
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La administración de un presupuesto mensual no es una tarea fácil de cumplir, mucho menos si hay que coordinarlo con alguien más. Desde los famosos "gastos hormigas", hasta necesidades que estaban por fuera de lo previsto.
Ante esta situación, los expertos recomiendan el diálogo fluido y sincero. Además, indicaron que es de suma importancia que ambos tengan criterios similares sobre cómo manejar el dinero. De lo contrario, la mala administración de una de las partes y la falta de entendimiento podría derivar en una ruptura definitiva del vínculo.
Si el vínculo presenta un desconocimiento sobre el tema, se podría desatar un gran desequilibrio en la economía familiar que se agrava aún más al intentar manejarla de a dos.
En este contexto, Vale Laco, asesora, educadora y experta en Inteligencia Emocional Financiera, dijo: "La clave es desarrollar la inteligencia emocional financiera para contar con las habilidades y herramientas necesarias para vincularnos saludablemente con el dinero y lograr que sea un recurso para vivir el estilo de vida que deseamos".
Al organizar el dinero, podrás procurar que los gastos sean menores que los ingresos.
Será necesario que controles las deudas para evitar el sobreendeudamiento de uno de los dos, ya que terminará perjudicando al otro.
Destinar un porcentaje de los ingresos al ahorro para metas de corto, medio y largo plazo. El aporte individual deberá tener relación con el nivel de ingresos de cada uno.
El dinero, en este caso, estará destinado a los imprevistos.
El acuerdo estará en función de los objetivos, ingresos y gastos de ambos.
Por ejemplo, se debe dejar en claro si las cuentas compartidas o por separado, quién va a registrar los gastos, quién va a pagar los servicios, el colegio de los chicos, la hipoteca de la casa, entre otros.
El respeto es clave para afrontar un problema, sin perjudicar al otro. Sobre todo, si alguno de los dos es precavido o gastador.
Así también podrás mantenerte al día sobre la situación económica y podrás tomar mejores decisiones.
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