El líder del régimen chino, Xi Jinping, ordenó aumentar la "regulación de los ingresos más altos" en el país para mejorar la "redistribución de la riqueza". Esta medida supone un nuevo golpe para las empresas tecnológicas chinas. En este marco el gobierno aseguró que redoblará su control sobre estas empresas pese a las caídas de las firmas chinas en bolsa de los últimos meses.
Durante una reunión del comité directivo del Partido Comunista afirmó que la actual campaña antimonopolio para "prevenir la expansión irracional de capitales" y "abordar el crecimiento salvaje" del sector tecnológico "ya está dando frutos". En ese sentido añadió que "la puesta en marcha de todas estas regulaciones antimonopolio es absolutamente necesaria para mejorar la economía de mercado socialista y promover la prosperidad común".
En el encuentro, Xi enfatizó que el Partido debe "guiar y supervisar a las empresas" y poner en marcha "regulaciones efectivas y normas precisas" con el objetivo de "servir a los intereses generales del desarrollo económico".
La nueva política redistributiva de Xi Jinping apunta a elevar los salarios de la clase media y de esta forma incentivar el consumo.
Este martes, la Bolsa de Hong Kong, donde cotizan las principales tecnológicas del país, ha subido un 1,33%, con 'big tech' como Alibaba (3,48%), Meituan (6,48%) o Tencent (2,36%) a la cabeza de las ganancias. Pese a las palabras del mandatario, las empresas chinas siguen adelante.
Nuevas normas
China impulsa nuevas regulaciones que prohíban a las empresas con gran cantidad de datos sensibles de los usuarios salir a la bolsa de Estados Unidos. Esta medida impide a las compañías tecnológicas cotizar en el extranjero.
Las medidas regulatorias impuestas por el propio gobierno han limitado opciones de su salida a bolsa, recortado sus beneficios y frenado su expansión internacional. Durante décadas, aunque mantuvieron un estricto control sobre sectores estratégicos como la banca y el petróleo, los dirigentes chinos dieron libertad a empresarios e inversores para impulsar la adopción de nuevas tecnologías y abrir nuevas oportunidades de crecimiento. Pero ahora, el Partido Comunista Chino ha cambiado de opinión: la prosperidad común y la seguridad nacional por encima del rendimiento económico.
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