Wall Street está recurriendo a estrategias que cruzan distintas clases de activos para proteger carteras y capturar oportunidades en un mercado que empieza a mostrar señales de mayor tensión. Con las acciones, el oro y el petróleo encontrando dificultades para marcar nuevos máximos y los rendimientos de los bonos del Tesoro en ascenso, los derivados vuelven a ocupar un lugar central en las apuestas de los inversores.
El fenómeno tiene una particularidad: la tensión todavía parece contenida. La volatilidad implícita de las opciones del S&P 500 permanece cerca de niveles bajos, mientras que la dispersión entre acciones individuales ha contribuido a mantener reducidos los movimientos del índice.
Al mismo tiempo, el petróleo Brent se mueve entre u$s100 y u$s110 por barril, un rango que está haciendo que los operadores sean más cautelosos a la hora de pagar primas por apuestas sobre grandes movimientos.
Wall Street se enfoca en los derivados
En este contexto ganan interés las llamadas opciones binarias dobles o “digitales”, que permiten apostar simultáneamente por movimientos de diferentes mercados. Al combinar condiciones, el costo de estas posiciones puede ser menor que el de adquirir opciones tradicionales.
Neeraj Chaudhary, de Bank of America, señala que recientemente se ha observado una tendencia a apostar contra el movimiento de las tasas, esperando que los rendimientos bajen. También identifica flujos predominantemente alcistas en las acciones estadounidenses, mientras Europa presenta un sesgo más bajista.
Wall Street parece inclinarse por estrategias capaces de beneficiarse si las relaciones entre acciones, bonos, divisas y materias primas vuelven a cambiar.
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Entre las operaciones que despiertan interés aparecen apuestas por un S&P 500 más alto junto con tasas más bajas, además de posiciones bajistas sobre bancos europeos y el euro.
UBS también ha explorado este tipo de cobertura. Sus estrategas Kieran Diamond y Shane Carroll plantearon una operación vinculada a una caída del 5% del índice Euro Stoxx Banks y del 3% del euro frente al dólar, como protección frente al riesgo electoral francés.
Cruce de activos
La divergencia entre acciones y bonos es otro foco de atención. La relación entre el VIX y el MOVE —que mide la volatilidad del mercado de bonos estadounidense— cayó a su nivel más bajo en casi dos años.
Stuart Pyott, de Maven Securities, advierte que el repunte de la volatilidad de las tasas todavía no se trasladó plenamente a las acciones. "Las acciones se mantienen cerca de máximos", explicó, mientras la demanda por puts sobre índices continúa siendo moderada.
Mientras tanto, Adrien Geliot, de Premialab, sostiene que las estrategias de venta de volatilidad siguen teniendo atractivo por la diferencia entre volatilidad implícita y realizada. Según sus datos, los activos bajo gestión de estrategias sistemáticas de short volatility alcanzan unos u$s92.000 millones.
El problema es el calendario: las elecciones legislativas estadounidenses de mitad de mandato están a un mes, y cualquier shock político podría alterar rápidamente este equilibrio. Por eso, más que apostar por una única dirección, Wall Street parece inclinarse por estrategias cruzadas capaces de beneficiarse —o limitar pérdidas— si las relaciones entre acciones, bonos, divisas y materias primas vuelven a cambiar.