Ilan Goldfajn buscará en los próximos días dos apoyos clave para poder llegar a convertirse en el próximo titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cargo que por primera vez en su historia ocuparía un brasileño. El actual director gerente para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ex titular del Banco Central de su país durante los tiempos de Michelle Temer, intentará lograr el apoyo conjunto de los otros tres miembros del Mercosur -Argentina, Uruguay y Paraguay-; sin cuyo aval difícilmente pueda ser elegido en el cargo que hasta hace pocos días ocupaba el norteamericano Mauricio Claver-Carone.
Pero además, Goldfajn necesitará parlamentar fronteras adentro, y conseguir que Luiz Inácio Lula da Silva también le dé un visto bueno a su candidatura, pese a que se trata de una idea original de Jair Bolsonaro. Más si se tiene en cuenta que las elecciones de segunda vuelta en Brasil se concretarán el próximo domingo 30, y el cierre de inscripción de candidaturas para llegar a manejar el BID será el 11 de noviembre.Goldfajn, que por ahora no tiene adversarios en su carrera hacia la conducción del banco, necesitará el apoyo del 50% de los votos del directorio de la entidad, más la garantía del apoyo de 15 de los 28 países miembros prestatarios (los que pueden elegir). Él y Bolsonaro saben que la primera puerta que tendrán que tocar será la de los Estados Unidos, país que detenta la mayoría accionaria con el 30%, y, en consecuencia, la llave fundamental para coronar un candidato. Se descarta en Brasilia que este país avalará la candidatura de Goldfajn, por dos motivos.
Bolsonaro fue de los pocos que desde el primer momento apoyó la polémica llegada del norteamericano Mauricio Claver-Carone a la conducción del banco, pese a que tradicionalmente nunca una persona de esa nacionalidad era elegible para el puesto. Pero además, y a partir de su rol dentro del FMI, el director gerente de la entidad entabló en los meses en los que ocupó el cargo fuertes contactos con el gobierno norteamericano. Son conocidos, por ejemplo, los encuentros que el brasileño mantuvo desde febrero con David Lipton, asesor directo de Janet Yellen en relaciones internacionales y cuestiones vinculadas con las finanzas de los países emergentes. Ambos se encontraron en muchas oportunidades desde la llegadad del brasileño al Fondo, entre otras cosas, para hablar (quizá no bien) de la Argentina y la deuda con el FMI. Entre otras cuestiones, Goldfajn siempre dejó bien en claro que el norteamericano ex número dos del Fondo, nada tuvo de responsabilidad en la crisis que derivó en la renegociación de la deuda del país con el organismo. Contabilizando el 30% de votos de los Estados Unidos, y descartando que Brasil le aportará su 7,2%; Goldfajn necesitará el apoyo del Mercosur, que le sumaría otro 10%. Dentro de ese porcentaje, Argentina aportaría el 7,2%. ¿Apoyará el gobierno de Alberto Fernández al brasileño?. El antecedente político anterior no juega a favor del brasileño.
Bolsonaro votó en su momento en contra de la posibilidad de encumbrar a Gustavo Béliz, el único contrincante que tuvo Claver-Carone para llegar a la presidencia del BID; postura que podría ameritar algún tipo de venganza temporal. Sin embargo, hay otro factor que juega en la actualidad. Goldfajn desarrolló una muy buena relación con Sergio Massa durante las negociaciones con el FMI que derivaron en la aprobación de las metas del primer semestre del Facilidades Extendidas vigente. Antes, el brasileño había sido un mentor positivo en el avance del acuerdo, en los tiempos de negociaciones con Martín Guzmán. Sabe además el ministro de Economía, que si el actual director gerente del Fondo se encumbrara en la conducción del BID, tendría la firma de muchos de los créditos a otorgar. Por ejemplo, si su llegada se produjera ya este año; el brasileño tendría la lapicera para cerrar el otorgamiento de la segunda línea por u$s500 millones del préstamo de libre disponibilidad que, tal como adelantó este diario, en el primer trimestre del 2023 el directorio de la entidad liberaría para completar la línea de u$s1.200 millones totales. Este dinero está habilitado para financiar importaciones para sectores industriales exportadores, y desde el Palacio de Hacienda se lo considera clave para poder sostener la oferta de divisas. Se supone que en las negociaciones por el apoyo al brasileño el tema estaría sobre la mesa. Descartan en Brasilia que ni Uruguay ni Paraguay tendrán reparos en votar a favor. Una vez cerrada la votación del Mercosur, la intención de Goldfajn será contactar a los otros dos estados fuertes del bloque: México y Colombia.
La tarea diplomática por la región dependerá además de lo que suceda en las elecciones brasileñas. Aún no está claro el pensamiento de Lula sobre la candidatura, pero se especula en la capital del país vecino que el perfil eminentemente técnico del postulante y la posibilidad de encumbrar por primera vez a un brasileño en la conducción de la entidad (un cargo que podría detentar por cinco años más otros 5 de reelección única), serían una puerta al mundo financiero única. Y mostrarían a un Lula con mirada seria ante los mercados financieros internacionales. Hay otro factor que podría jugar a favor de Goldfajn: el director gerente para el Hemisferio Occidental del FMI, mantiene una excelente relación con el candidato a vicepresidente de Lula, Geraldo Alckmin.
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