La consultora Sarandí, del economista Sergio Chouza, sostuvo que, detrás de la desaceleración de la inflación registrada en noviembre, hay razones macro objetivas que explican esa tendencia y destacó entre ellas el renovado foco sobre la política monetaria y fiscal y la acumulación de reservas, que dotó al Banco Central (BCRA) de poder de fuego para frenar el pasaje a precios de cobertura por el bajo acceso a dólares oficiales.
Respecto al ordenamiento fiscal, señalaron que fue el primer mojón que puso el ministro Sergio Massa para encauzar las expectativas. Esto se ve reflejado en un ordenamiento de las cuentas públicas, en un recorte del gasto en términos reales a partir de julio, así como en la suba de las tasas de interés hasta terrenos positivos.
Y enfatizaron que "también hicieron su parte los acuerdos de precios, por su medición directa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y su contribución para recomponer algunas referencias de precios relativos".
Agosto, mes bisagra para la economía
En su consideración de las "razones macro objetivas", la entidad remarcó que los cambios a partir de agosto fueron sensibles y puntualizó que, desde ese mes en adelante, se puso rápidamente en cuadro la política fiscal. "En la primera parte del año, el gasto había crecido 12 puntos sobre la inflación y rápidamente esta cuenta se revirtió en el segundo semestre”, señalaron.
Asimismo, consideraron que la política monetaria se alineó en base al nuevo contexto y el Gobierno se autoexigió a sobrecumplir el tope de emisión con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por otra parte, Sarandí remarcó que "las dos instancias del dólar soja permitieron evitar una devaluación discreta de (grandes) proporciones" y que, en ese marco, las liquidaciones de dólares garantizan el cumplimiento de la meta de acumulación de reservas netas.
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La política de acumulación de reservas del Banco Central fue clave en el sendero de control de la inflación.
Ignacio Petunchi
La consultora admitió, sin embargo, que el IPC de noviembre fue sorpresivo porque, si bien los indicadores de alta frecuencia anticipaban un nuevo mes de recorte, se esperaba que fuera mucho más austero, al punto que la mayoría de las consultoras preveían una inflación en el rango del 5% al 5,5%.
Al respecto, indicó que, al margen de la minucia técnica, existen razones macro objetivas que empiezan a justificar la descompresión inflacionaria y anticipó que “el inicio de 2023 será tanto o más desafiante que el último cuatrimestre" de este año.
Lo que viene para la inflación
La consultora dirigida por Chouza planteó, además, que Massa "va por la épica de romper la inercia con un programa de corte gradualista" y recordó en ese sentido que ya en dos oportunidades el responsable máximo de la política económica manifestó su intención de mostrar un dato inflacionario por debajo del 4% en abril.
Se trata de "un desempeño que implica un descenso de un punto sobre los niveles actuales, que posiblemente trepe a un punto y medio cuando se conozca el dato de diciembre" y la consultora subrayó que "en el medio pasarán los meses más álgidos del verano, cuando cae la demanda de pesos tras las fiestas y el pago de las vacaciones", además de darse "las subas estacionales en rubros de servicios como son los de educación y cultura".
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