10 de marzo 2016 - 21:07
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"Querían venir para mi casa, le preguntaban (a Matías) dónde vivía, pero él les decía 'a mi casa no, no hay nada'", dijo Adriana, y aseguró que creía que la presencia de su hijo más joven y de su nieto "ayudó mucho" para que los captores no fueran violentos y que "hasta en el lenguaje fueron correctos".
Matías logró convencerlos para que no los llevaran a su vivienda, por lo que los secuestradores tomaron su teléfono celular y comenzaron a llamar a su padre con la intención de negociar el pago de un rescate.
"Lo llamaban pero mi marido no los atendía porque estaba jugando al fútbol con amigos", recordó Adriana, y añadió que hasta que consiguieron hablar con él, a las 23.30, "daban vueltas con el auto" por distintas localidades del sur del conurbano, como Temperley, Valentín Alsina o Avellaneda e incluso hasta el sur de la Ciudad de Buenos Aires.
Durante ese lapso, los secuestradores no sólo no maltrataron a sus víctimas, sino que hasta pararon en una estación de servicio para comprarle al más pequeño algunas golosinas.
"Hubo un momento tenso cuando (los captores) dijeron que querían meter a mi hijo más chico en el baúl porque estaban muy apretados en el auto, pero Matías se negó y finalmente no lo hicieron", contó Adriana.
Cuando su marido supo lo que ocurría, se comunicó con la policía y se trasladó hasta la casa familiar acompañado de varios amigos, para desde allí llevar adelante la negociación del rescate.
"Al principio pedían mucho dinero, dólares, pero por más que todos aportaban plata no llegaban", dijo Adriana, quien aseguró que mientras se desarrollaba la negociación las autoridades policiales "sabían en todo momento donde estaban (las víctimas) porque rastreaban el celular de Matías".
Finalmente, y tras llegar a un acuerdo por el pago del rescate, Rossi padre llevó el dinero "a una cuadra de la clínica Juncal", ubicada en Almirante Brown al 2700 de Temperley, en el partido de Lomas de Zamora.
"Ahí los secuestradores fueron con el Mondeo", dijo la mujer, y relató que su marido entregó el dinero, los captores se fueron del lugar nuevamente y "quince minutos después apareció Matías en su auto, con los chicos", todos ilesos.
Interviene en la caso la Coordinación Departamental de Investigaciones (CDI) Esteban Echeverría, quienes hoy buscaban a los delincuentes, y el fiscal federal 1 de Lomas de Zamora, Cristian Magone.




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