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28 de marzo 2008 - 00:00

Alertan que se reduce el espesor del glaciar Perito Moreno

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Glaciar Perito Moreno
El glaciar Perito Moreno, en el sur argentino, perdió 14 metros de espesor en el verano austral a causa del calentamiento global, que amenaza a los glaciares del planeta y en la Patagonia hará desaparecer a los de montaña, alertó el geólogo Jorge Rabassa, que lleva 30 años estudiando el problema.

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Rabassa, experto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), habló con ANSA en el marco de las jornadas organizadas por la embajada de Italia en Argentina sobre "Impacto en el cambio climático sobre el Territorio y la Economía".

El geólogo reside en Ushuaia, la ciudad más austral del mundo y capital de la provincia argentina de Tierra del Fuego, donde estudia hace 30 años a los glaciares y cómo evolucionan ante el aumento de las temperaturas producidas por el cambio climático.

Rabassa destaca que la formación del hielo glaciario requirió cientos de años y en la actualidad se encuentran "en retroceso en todo el mundo".

Un ejemplo es el glaciar Perito Moreno, en la provincia de Santa Cruz, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y atracción central del auge turístico internacional de la zona en los últimos años.

El gigante de 257 kilómetros cuadrados de superficie perdió solo en el verano que acaba de terminar 14 metros de espesor, "equivalente a una casa de planta baja y tres pisos", grafica Rabassa.

Ese deshielo glacial tiene efectos negativos en el medio ambiente y la economía.

Por un lado, se pierde el agua que "es absolutamente pura y va a parar al mar", con lo cual
es "irrecuperable".

También desparece la posibilidad de retener la nieve durante el verano, "o sea que en ese período el abastecimiento hídrico será restringido", agrega.

Otra consecuencia es la pérdida de "recursos turísticos de enorme valor e interés internacional", como el Perito Moreno, que en temporada alta recibe a 1.200 turistas por día.

Además, el desprendimiento de témpanos, como el de la barrera de Wilkins que se conoció el miércoles, constituye un peligro para los cruceros y navegación en general.

"El 95% del turismo antártico mundial sale de Ushuaia y, este año, un buque se hundió tras chocar con un témpano desprendido, esto repercute negativamente en la actividad económica porque en la barrera Wilkins la navegación va a ser más riesgosa y aumentarán los seguros navieros", advierte Rabassa.

Por otro lado, esas barreras -también la de Larsen- cumplen un rol fundamental pues "actúan como diques de contención para evitar que los glaciares de la península no avancen desmedidamente hacia el mar", lo que significaría que se derritan y contribuyan a elevar el nivel del mar.

Algunos glaciares patagónicos se encuentran con volúmenes críticos y ya no tienen posibilidad de recuperarse, apunta el geólogo, aunque "se estabilicen las condiciones climáticas o no empeoren las actuales".

Los datos y mediciones de los expertos aseguran que la tendencia seguirá en la reducción de los extremos de los glaciares.

Es el caso del Upsala, en Santa Cruz, que está en retroceso crítico y perdió ocho kilómetros de largo en los últimos 25 años.

Es también el del Martial, ubicado entre montañas en Tierra del Fuego, "que estimamos desaparecerá en los próximos 25-30 años", dice Rabassa, con el agravante que aporta el 90 por ciento de agua potable a Ushuaia.

El geólogo considera que una situación muy similar se produce en los glaciares de Chile, más allá de alguna diferencia puntual.

"Seguimos muy atentos la muy importante producción de las universidades de Magallanes, Valdivia y Concepción" de los científicos chilenos y los extranjeros que estudian en ese país el tema, expresó.

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