Juan Carlos Blumberg demostró ayer que mantiene intacta la iniciativa al frente de una arrolladora demanda del público en favor de medidas de gobierno que frenen la ola criminal que avanza al ritmo de, por lo menos, un secuestro por día. Ayer logró reunir pacíficamente a 90 mil personas en la plaza de Tribunales de la Capital Federal y a varias decenas de miles más en las principales ciudades del país. Además, obró gestos sutiles, pero significativos: que el oficial «Canal 7» registrase esta marcha con más énfasis que la anterior, a la que había ignorado; otro, que los piqueteros, la fuerza social que tuvo la primacía política desde 2001, se sacaran las máscaras, resignasen sus pecheras y dejasen sus palos, algo que el gobierno todavía no logró. Ante los asistentes y los medios de todo el país, Blumberg dialogó con una muchedumbre como un orador prudente y experimentado: dosificó la agresividad y contuvo el abucheo que hubo contra la Cámara de Diputados y los malos hábitos de los funcionarios haraganes. Haber llevado esa cantidad de gente ayer es una proeza, porque reconstruye el clima de la primera concentración, fruto de una mezcla de identificación del público con el sentimiento particular de un padre dolorido con ese sentido común que inspira todo lo que sale de la boca de este hombre que enfrenta poderes -a los que respalda con un discurso democráticoy los arrincona en su indolencia.
Juan Carlos Blumberg y 90.000 personas protagonizaron ayer otro acto conmovedor por más seguridad. Se reclamó más eficiencia a la Justicia, y hubo críticas y silbidos a los diputados.
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Completó, una vez más en menos de un mes y con la adhesión de una multitud, su reclamo contra la inseguridad, que el 1 de abril dirigió al Poder Legislativo y anoche, al Judicial.
El objetivo fue, desde el principio, abarcar en el pedido al gobierno dos caras de una misma causa: El acto se anunció para las 19, con o sin lluvia, sin pancartas políticas y con velas. Fue la misma modalidad que se utilizó en la Plaza de los Dos Congresos frente a 200.000 personas, que instauró
Una hora antes del inicio, las avenidas 9 de Julio, Corrientes, Córdoba, Avenida de Mayo y varias calles transversales como Talcahuano, Libertad y Lavalle, quedaron cortadas y el tránsito se tornó pesado. El embotellamiento fue denso a las 18.20 alrededor del Obelisco, donde varias columnas de piqueteros esperaban terminar de concentrarse.
A diferencia de la primera marcha, no circularon petitorios. La gente, más preparada,
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