Las temperaturas elevadas, cada vez más frecuentes y prolongadas, pueden representar un riesgo grave para la salud, especialmente para personas con enfermedades crónicas, niños, adultos mayores y quienes viven en condiciones de vulnerabilidad económica.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición prolongada a olas de calor puede provocar desde golpes de calor hasta la agudización de enfermedades preexistentes. De hecho, se estima que son la principal causa de mortalidad relacionada con el clima.
Los efectos del calor en el organismo
El cuerpo humano depende de su capacidad para regular la temperatura interna, pero las altas temperaturas y la humedad extrema pueden impedirlo. Esto aumenta el riesgo de padecer:
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Golpe de calor: Una condición grave que ocurre cuando el cuerpo no logra disipar el calor, lo que afecta el sistema nervioso central y puede causar confusión, desmayos e incluso la muerte.
Deshidratación y agotamiento: La exposición prolongada al calor extremo puede provocar fatiga, mareos y debilidad.
Complicaciones en enfermedades crónicas: Personas con diabetes, problemas cardiovasculares o respiratorios pueden ver su salud deteriorarse debido a la dificultad del organismo para enfriarse correctamente.
Mayor demanda hospitalaria: Durante las olas de calor, aumentan los ingresos en los centros de salud por afecciones directamente relacionadas con el calor o por el agravamiento de enfermedades preexistentes.
Recomendaciones para reducir el impacto del calor
Expertos en salud ambiental destacan algunas medidas clave:
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Prestar especial atención a la protección de grupos vulnerables, incluidos trabajadores al aire libre.
Incrementar la ingesta de agua y jugos naturales, evitando bebidas con alcohol o cafeína.
Evitar la actividad física intensa en horas de calor extremo.
Garantizar el acceso al agua para niños, asegurando baños frecuentes y una correcta hidratación.
En caso de presentar mareos, dolor de cabeza, desmayos o confusión, buscar asistencia médica inmediata.
A nivel comunitario, verificar que los vecinos tengan acceso a agua, alimentos y medicamentos. Además, Chesini recomendó acudir a espacios frescos como parques, centros comerciales o bibliotecas.
Consejos de la OMS para protegerse del calor
La OMS también compartió tres pautas esenciales para reducir el impacto del calor extremo:
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Evitar la exposición solar prolongada. Entre las 10 y las 16 horas, es fundamental limitar el tiempo al aire libre. Si es necesario salir, se recomienda usar ropa ligera y buscar sombra.
Mantener los espacios frescos. Cerrar ventanas y persianas durante el día ayuda a bloquear el calor. Los ventiladores pueden ser efectivos, pero si la temperatura supera los 40 grados, podrían ser contraproducentes.
Permanecer hidratado y cuidar a los más vulnerables. Se debe asegurar que bebés, niños y adultos mayores permanezcan en ambientes frescos y bien hidratados.
El calor extremo es un riesgo creciente, pero con las medidas adecuadas, es posible minimizar sus efectos y proteger la salud.
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