Fernando Burlando, abogado de la madre de Candela.
El abogado de la madre de Candela Rodríguez, la niña de 11 años asesinada el mes pasado en el partido bonaerense de Hurlingham, pidió a la "población carcelaria" que colabore con la investigación y consideró que "la clave" del esclarecimiento surgirá de los "cruces telefónicos".
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El letrado Fernando Burlando se presentó esta tarde en los Tribunales de Morón para completar la documentación requerida por la Justicia para ser aceptado como representante de Carola Labrador en carácter de particular damnificado en la causa. El abogado y la madre de Candela estuvieron en el despacho del juez de Garantías Alfredo Meade.
"Carola tuvo una entrevista más de carácter personal que vinculada a la investigación", señaló a la prensa Burlando, mientras la madre de Candela se retiraba del edificio judicial por otro lado y se subía a un auto particular.
El representante legal pidió a "la población carcelaria" que "brinde datos para la investigación". El representante legal de la mujer dijo que "existen códigos" dentro de la cárcel y "cuando le sucede algo a una persona presa, siempre aparece información, pero en esta causa aún no se brindó ningún dato".
Tras solicitar información a "cualquiera que tenga algún dato" sobre el crimen, Burlando señaló que los detenidos "tienen relación con el hecho pero la investigación tiene que responder todos los interrogantes" ya que "hay detenidos pero ningún nexo" con el crimen.
En referencia al curso de la investigación, el abogado aseguró que "el entorno de la familia tiene que ver con el homicidio". Asimismo, dijo que "aún no fuimos tenidos en cuenta como damnificados".
Al ser consultado por la versión que indicaba que Candela Rodríguez había sido robada al nacer, el abogado sostuvo que "la apropiación es de hace diez años y la nena tenía once". Sin embargo, afirmó que Carola Labrador se someterá a las pruebas de ADN "que sean necesarios".
Burlando se mostró optimista con respecto al futuro de la investigación y sostuvo que el caso "se va a esclarecer por completo" y sostuvo que "la clave estará en los llamados telefónicos".
Candela desapareció el 22 de agosto, cuando salió de su casa de Villa Tesei, partido de Hurlingham, y tras nueve días de búsqueda fue encontrada asesinada a 35 cuadras de su casa, en esa misma localidad de la zona oeste del conurbano.
Por el crimen están detenidos Gladys Cabrera, dueña de la casa de Villa Tesei donde se halló el ADN de Candela; el carpintero Néstor Altamirano; el uruguayo Hugo Bermúdez; el albañil Alberto Espíndola; el fletero Guillermo López y el verdulero Fabián Gómez.
Todos están acusados de ser "partícipes necesarios" del crimen, excepto Bermúdez, a quien el fiscal de la causa Marcelo Tavolaro imputó como "autor material" del homicidio. Mientras, los torneros Alfredo Monteros y su hijo del mismo nombre, y el fletero Gustavo Valenzuela fueron detenidos y luego liberados ya que se les imputa el delito de "encubrimiento agravado", que es excarcelable.
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