27 de septiembre 2004 - 00:00

Código porteño: recién se votó y ya es un fracaso

Aníbal Ibarra dedicó el fin de semana a repasar el texto completo del nuevo código de faltas que votó la Legislatura de la Capital Federal la semana pasada, y ya les dijo a los suyos que vetará algunos artículos. Eso implica que hasta nuevo aviso seguirá rigiendo el viejo código, que se quiso modificar porque era permisivo con las llamadas «conductas predelictivas», que son la base de cualquier biografía criminal. Después de meses de debate y de cinco sesiones -algunas tumultuosas-, la Legislatura no pudo cumplir su objetivo y aprobó un texto más permisivo aún, en una prueba de cómo fracasa la política cuando no hay conciencia de cuál es el objetivo común de la tarea pública: mejorar la condición de todos. Las penas son más blandas, no se castigan las conductas que más violentan la convivencia y encima, después de un gasto descomunal, aún no hay código nuevo.

Código porteño: recién se votó y ya es un fracaso
Aníbal Ibarra avanzó junto con unos pocos funcionarios del Gobierno porteño en el análisis del nuevo código de convivencia que, pese a los esfuerzos y a los costos políticos que han pagado oficialismo y oposición, no terminó gustándole a nadie.

«El código nuevo, por las noticias que tenemos, es anodino, más blando que el actual y complica con la cantidad de adjetivos», sacó una primera conclusión Juan Carlos López, secretario de Seguridad y Justicia porteño y el funcionario encargado de aplicar las normas que se votaron. El secretario explicó: « En nuestro proyecto, a la tercera reincidencia, ese reincidente profesional iba preso. La figura que se incorporó está lavada, deja la pena a consideración del juez». El artículo que más alteró al gobierno es el 84, referido a la venta ambulante.

En el tercer párrafo (ver cuadro), dice que no constituye contravención la venta ambulatoria en la vía pública o en transportes públicos de «baratijas» ( sorprende el tecnicismo jurídico) o artículos similares, artesanías, y en general la venta de mera subsistencia que no impliquen una competencia desleal efectiva para con el comercio establecido ni « la actividad de los artistas callejeros en la medida que no exijan contraprestación pecuniaria».

• Reflexión

«Le va a pasar un tren por encima», dicen que reflexionó detenidamente López ante una primera lectura de ese artículo. El problema es que la redacción deja vía libre para los artesanos, que el Gobierno porteño viene desalojando de las calles y para los cuales abrió ferias especiales. «Ambulatorio», por otra parte, es un término de la medicina para referirse a las enfermedades cuyo tratamiento no impide al paciente trasladarse. La palabra, seguramente, tendrá otro sentido en el léxico legislativo. Es lo que trata de interpretar Ibarra. Otro punto que quedó sin sanciones es para «cuatro gatos locos que cortan la calle», según apreciaron asesores del gobierno, al no haber diferencias con la ley actual en cuanto al derecho constitucional de peticionar ante las autoridades. «Se puede peticionar, pero consideramos que peticionar no es cortar la calle, excepto cuando la cantidad de personas lo hace inevitable».

Ni qué pensar en la ira de los legisladores que demoraron 5 sesiones en el tratamiento de esa ley, sin contar los debates frustrados, como aquél de julio en que violentos manifestantes casi les incendian el edificio. Al parecer, en los cambios a último momento realizados en el recinto mismo -algunos, en la medianoche del jueves pasado- habría errores técnicos. Para vergüenza ajena, ya que los diputados se tomaron varios meses para la redacción, y en los últimos 15 días, una comisión especial, presidida por el macrista-kirchnerista Helio Rebot deliberó al menos tres horas diarias. A tal punto los extenuaron esas reuniones que, en una de las últimas, la discusión subió tanto de tono que casi llegan a las trompadas entre asesores (concurren en representación del diputado para el cual trabajan).

El escándalo lo desató quien dijo: «
Yo soy la palabra de Miguel Talento»; luego, la chanza aludiendo a esa relación; y después, los insultos por dicha alusión. Todo,, en medio de la disputa por el Código de Convivencia (¿). Rebot calmó los ánimos, pero debió pedir disculpas por ser intransigente cada vez que le cambiaban la redacción de los artículos. Pero, sin tener esos detalles, el jefe de Gobierno admitió que «los legisladores creen que redactando leyes modifican la realidad, y esto no es así». Confió que la ley no le llegó por las vías formales y que quiere estudiarla.

• Contrasentidos

En principio, sus asesores ya encontraron algunos de los contrasentidos de la nueva norma, como la cláusula transitoria que impide a prostitutas y a travestis ofrecer sus servicios a menos de doscientos metros de escuelas, viviendas o templos. «No tiene sanción esa cláusula», explican. En la Ciudad de Buenos Aires, el veto parcial de una ley hace regresar toda la ley al recinto, es decir, se cae la norma, no rige. Otro de los temas que creen polémico en el Gobierno de la Ciudad es el artículo referido a piqueteros o manifestantes en general -como pueden ser las concentraciones por demandas de seguridad o por devolución de los ahorros-. Allí se sanciona a quien obstruye la circulación de vehículos con hasta 2 días de trabajo de utilidad pública o multa de $ 200 a $ 1.000, pero en el párrafo siguiente se deja claro que «el ejercicio regular de los derechos constitucionales no constituye contravención».

Para
Ibarra, « no puede ser de otra manera; cualquier persona reclamaría a un juez que está manifestando por sus derechos si quisieran aplicarle una multa, y es un derecho constitucional».

Uno de los asistentes a las reuniones especiales de legisladores, el radical macrista
Jorge Enríquez, graficó así el resultado de la sanción: « Avanzamos al incorporar la reincidencia y poner castigo a cada contravención, pero la ley está plagada de ambigüedades», dijo. Explicó Enríquez -quien mantuvo la postura más dura en el recinto- que, por ejemplo, « la venta ambulante, la prostitución y lo de los piquetes no tienen sanción». Además, se preguntó: «¿Cómo van a controlar los 200 metros de adyacencia a las prostitutas con 24 fiscales para 25 mil cuadras?

La venta ambulante parece otro despropósito, ya que exime de ser contraventores a los que venden «baratijas». ¿Qué artículos de otra categoría pueden encontrarse por esa vía? A Juan Carlos López se le escuchó decir, el viernes a primera hora en una ronda de funcionarios: «Tal como quedó la ley, es complicada su implementación, queda como pena alternativa del arresto el trabajo comunitario y ¿cómo se aplica trabajo comunitario a un travesti?».

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