Por cierre de comercios, Corrientes cerca de convertirse en una avenida fantasma

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Gastronomía y teatros son los dos rubros más golpeados. La situación de las transversales también es dramática. Cada vez hay más gente en situación de calle viviendo en la zona.

De iluminada y llena de vida a gris y con poco movimiento. Así fue la transformación que vivió en más de un año la mítica avenida Corrientes.

Si bien hay algunos comerciantes que siguen apostando a la zona, la falta de oficinistas, teatros y turistas están transformando a esta área en un páramo.

“Tuvimos una reunión con los presidentes de las entidades que trabajan en micro y macrocentro, miembros de la avenida Corrientes, la calle Florida, anticuarios de San Telmo, Asociación de Pizzas y Empanadas y otros, y le vamos a presentar al jefe de Gobierno porteño un documento para buscarle una solución a la situación actual que es muy grave”, sostuvo, Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio de Buenos Aires (FECOBA). “Plantearemos temas sobre la seguridad, hoy hay una foto muy triste porque hay mucha gente en situación de calle en el centro porteño, además la necesidad de créditos para los comerciantes y la transformación de la zona donde hoy hay una gran cantidad de oficinas obsoletas que pueden transformarse en viviendas”, resaltó.

Hoy, caminar por la avenida Corrientes implica ver varios locales abiertos, que apuestan a una mejora futura, pero también muchas persianas bajas que esperan nuevos inquilinos. La duda es si la falta de movimiento, en especial en la nocturnidad, hará que la zona se transforme en un eco de lo que sucede hoy en la peatonal Florida, cuyo paisaje es desolador.

“A la avenida que nunca dormía, hoy le está costando despertarse; lo que vemos es muy triste”, sostuvo Gabriel Cadore, presidente de la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y afines (AFADHYA) y propietario de la tradicional heladería Cadore. “De día se vende poco y de noche nada, como hay baja densidad demográfica el delivery casi no funciona”, resaltó. “Desde Callao para el Bajo debería pensarse en una ayuda para los comerciantes sin condicionamientos, si bien hay algunas partes de la avenida que todavía se defienden y otros que cierran contratos de alquileres bajos, en las transversales está todo muerto”, sentenció.

Ante la falta de ventas, lo que hoy viven los comerciantes es dramático, razón por la que reclaman ayuda urgente. Teatros y gastronómicos son los dos rubros más golpeados en el centro porteño. Ahora, la incertidumbre para los restoranes que sobreviven en la zona está en si vale la pena invertir, por ejemplo, en toldos y calefacción para el invierno, dado que por ahora sólo pueden funcionar con mesas al aire libre.

“La situación en avenida Corrientes se agravó en los últimos meses, al terminarse el ATP en diciembre y con ventas que siguen sin levantar por la falta de público”, explicó Gustavo Luraschi, presidente de la Asociación de Amigos de la Avenida Corrientes. “Estamos pidiendo asistencia sin excepciones, la situación en micro y macrocentro necesita un tratamiento especial”, finalizó.

Cabe destacar que, según el último relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la actividad comercial, profundamente afectada desde el comienzo de la crisis sanitaria, redujo 116,7% el número de locales sin utilizar en la avenida Pueyrredón, en un 5% en Cabildo y Callao, un 43,6% en Santa Fe, un 95,6% en Corrientes y 45,9% en los locales de la avenida Avellaneda.

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