En síntesis, el operativo se extenderá en las principales arterias de entrada y salida del centro porteño y se ha dispuesto que en cada uno de los casos se encuentre un equipo de tres guardias urbanos (de reciente creación), un inspector de la Dirección de Seguridad Vial y un policía, y prioritariamente verificarán si los conductores utilizan el cinturón de seguridad obligatorio, si respetan las indicaciones de los semáforos (amarillo de prevención y rojo de pare), las sendas peatonales, y la prohibición de utilizar teléfonos celulares mientras se maneja.
Para los olvidadizos y distraídos, cabe recordar que antes de salir (como debió ocurrir siempre) habrá que tener en cuenta que es indispensable llevar la totalidad de los documentos obligatorios para estos casos: licencia para conducir, cédula verde del automotor, constancia del seguro y pago de patente al día. Sin embargo, lo más importante resultará por ahora la infracción que se cometa, que estará sujeta a las siguientes multas:
• No utilizar el cinturón de seguridad será pasible de una multa que oscila entre los $ 50 y $ 500.
• Utilizar el teléfono celular cuando se conduce o no respetar las señales del semáforo obliga a oblar entre $ 200 y $ 1.000, importe que lo determina la Dirección de Infracciones de acuerdo con la cantidad de reincidencias en cada caso.
Cabe recordar que en lo que va del año la cantidad de multas por falta de utilización del cinturón de seguridadllegó a alcanzar cerca de 40%, si se la compara con la primera mitad del año anterior. Finalmente, dicen que en los primeros días se realizará un trabajo de persuasión, pero que esta vez va en serio, tanto en los controles que se realizarán en el tiempo (sin límite de fechas como en otros casos) y que luego serán sorpresivos y en lugares diferentes en cada día, y dentro y fuera de la zona céntrica. Por ahora, habrá que cuidar que no lo sorprendan.
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