Servicios curiosos: cómo trabaja una empresa que limpia escenas del crimen

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Ingresan al lugar luego de finalizadas todas las pericias correspondientes. "Es un servicio de normalización de un ámbito", dijo Diego Muzio, director de A Fondo Higiene.

Enfrentar la muerte de un ser querido, se sabe, no es fácil. Si el deceso se produjo de un modo traumático o no natural, peor aún. Pero detrás de estos hechos existen también situaciones más domésticas que solucionar, en medio del dolor. ¿Quién se encarga de limpiar la escena de un crimen luego de las pericias correspondientes o quién volverá a la normalidad ese lugar donde una persona murió? Aunque no muchos conocen este tipo de servicios, hay empresas que se dedican a ello.

Diego Muzio es consultor psicológico especializado en trauma complejo y director de A Fondo Higiene. La compañía ofrece este tipo de servicio, entre varios otros. Sin embargo, el fundador de la empresa aclaró que una correcta denominación de su labor es “limpieza de lugares siniestrados”, ya que alterar una escena del crimen es claramente un delito.

En ese sentido, los pasos para empezar a trabajar se dan luego de acceder a la denuncia radicada. “Cuando hay una muerte que no es natural nosotros pedimos un certificado de la denuncia. Generalmente, llegamos y el lugar está fajado, ya pasó el momento de la escena de crimen, se hicieron todas las pericias e ingresamos con la policía. Otras veces el propietario ya tiene la llave y el permiso para poder ingresar”, sostuvo a Ámbito el titular de la empresa.

A su compañía no sólo llegan pedidos relacionados a espacios físicos donde hubo un homicidio o un suicidio. Muchas veces, según explicó, acuden a lugares donde fallecieron personas mayores de modo natural. El llamado en ese caso tiene que ver con los días que se tardó en descubrir esa muerte y sus consecuencias. Hay allí un tipo de contaminación especial.

Por ejemplo, Muzio recordó que su equipo concurrió a casas donde las mascotas de la persona fallecida comieron parte del cuerpo durante el lapso de tiempo que los familiares tardaron en advertir el deceso.

El origen

El 17 de marzo de 1992 el atentado terrorista en la Embajada de Israel provocó 22 muertos y 242 heridos. Un cliente de la empresa que tenía un departamento en las proximidades del lugar acudió a Muzio para que limpiase en esa unidad los daños colaterales de la explosión.

En la zona perimetrada empezaron a surgir un montón de necesidades para determinados servicios: sacar fotos, descontaminar otros lugares. Cuando explota una bomba vuelan las cloacas, hay restos orgánicos, de todo”, rememoró el consultor psicológico.

“Nos fueron pidiendo un montón de trabajos que nosotros nunca habíamos hecho. A partir de ahí surge esto de empezar a trabajar en estos escenarios que estuvieron siniestrados, ya sea con muertes, inundaciones, contaminaciones o incendios”, explicó.

Quiénes hacen este trabajo

Si bien “no hay una escuela” que enseñe este oficio desde A Fondo explicaron que “para trabajar sobre estos escenarios lo que es importante es la preparación psicológica, más allá de la necesidad de todo un equipamiento y herramientas”.

Muzio detalló que dentro de este grupo dedicado a las limpiezas eventuales hay “gente que tiene otra preparación; son personas que están capacitadas para trabajar en estos escenarios”. En ese sentido, aclaró que “nunca van directamente a hacer un trabajo, sino que las primeras veces son apoyo externo, acompañan pero no entran a la escena”. Además, se busca para el debut de estos trabajadores “un caso que no sea tan macabro”.

Para algunos puede resultar un trabajo insólito, pero para Muzio, simplemente es “un servicio de normalización de un ámbito”.

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