El magistrado entendió que no hay pruebas suficientes que involucren a las acusadas en la posesión del arsenal hallado en su domicilio.
Según las fuentes, tanto Rosa Carmona como su madre se declararon inocentes y dijeron desconocer que en una pieza ubicada en el fondo de la casa en la que viven había un verdadero arsenal de guerra, en el que se contaban granadas, pistolas ametralladoras, pólvora, trotyl y conectores para detonar los explosivos, además de un manual «secreto» del Ejército Argentino, utilizado para entrenamiento militar.