El departamento, del doble de tamaño que la fastuosa sala de baile del Dorchester Hotel de Londres, posee suficiente espacio para incluir ocho habitaciones de grandes dimensiones, así como salas de recepción. Sus techos tienen una altura de siete metros y debajo del piso de madera se encuentra instalado un sistema de calefacción central y de purificación de aire.
Camilla Mabbott, directora de marketing de la agencia inmobiliaria Candy and Candy, que hizo la venta, explicó: «El espacio lateral está cada vez más en demanda en el mundo de las propiedades. Poseer todas las habitaciones en un solo nivel es un gran lujo hoy en día y está en gran demanda».
El segundo departamento más caro del mundo es el comprado por un empresario estadounidense por la suma de 44,3 millones de dólares en el exclusivo complejo edilicio de Time Warner, en Nueva York.