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5 de octubre 2009 - 09:33

Desde la cárcel, Segovia se defiende: "Fue una cuestión política"

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Mario Segovia.




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Gentileza de "El Ciudadano", para Ámbito Financiero
Entrevista: Silvina Tamous




"Todo preso es un preso político", sostiene una canción de los Redondos. Lo mismo sostiene Mario Segovia, el rosarino detenido en el penal de Ezeiza, acusado de ser el traficante más grande de efedrina el país.

En diálogo con "El Ciudadano", Segovia desmiente todo lo que se le atribuye y asegura que su detención "fue una cuestión política". "No tengo nada que ver con eso, y se lo logró probar en la causa", sostiene Segovia, quien ya tiene preparadas 50 carillas de lo que va a ser la declaración que va a realizar la semana próxima ante el juez, si es que "están dadas" las garantías para que pueda brindar su testimonio, algo que hasta el momento no consideró que sucediera. El famoso rosarino dice que nunca habló ni conoció a Francisco De Narváez, que eso es una de las tantas mentiras que se tejieron con su caso. Y además, sostiene que no es un preso VIP, aunque en su pabellón comen un poco mejor gracias a la comida que le trae su familia.

La conversación se interrumpió varias veces. El teléfono público del penal de Ezeiza se corta bastante seguido, así que la charla con "El Ciudadano" ocurrió en varias etapas. Segovia está preocupado por su familia, sus amigos y por todas aquellas cosas que según él van inventando sin que el pueda defenderse.

"Quiero contar mi verdad, todo lo que dicen de mí es mentira", sostiene. "Yo estoy por declarar en estos días, y ya tengo escritas 50 carillas sobre los que voy a decir". Hasta ahora no dije nada porque no estaban dadas las garantías para que yo pudiera hacer mi declaración", afirma Segovia anticipando la polémica. Y sobre su verdad. Planifica elaborar una página web en donde él pueda expresar lo que tiene para decir y refutar los argumentos que lo culpabilizar.

Se va a llamar www.mariosegovia.com.ar , aunque para eso va a esperar a declarar ante el juez.

Preso político

Segovia apunta al momento político, y a lo oportuna que resultó para muchos su detención. "Ya se probó que no tengo nada que ver con la quinta de Ingeniero Maswichtz. Y ahora quiero declarar. Nunca me amenazaron, pero no tenía garantías para decir nada", sostuvo.

El hombre acusado de traficar efedrina no acusa a nadie por haber caído en desgracia, para él fue "algo que se gestó en un determinado momento del país", explica.

Y desde su celda de Ezeiza analiza los sucesos que parecían entrelazados y que de a poco se van desatando y despegando de él.

"La efedrina no tiene que ver con el triple crimen (en referencia al de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina), ahora resulta que esto está vinculado con los medicamentos", asevera. 

"En la causa está probado que no tengo que ver con la efedrina. Estoy preso por dos hechos penales económicos. Me investigan por un contrabando de azúcar con efedrina y por el contrabando de armas químicas, lo que es un locura", agrega. 

Un vecino distinto 

-¿No consideró un error mudarse de barrio? En la zona de barrio Plata usted es un vecino al que quieren, para Fisherton siempre va a ser un grasa con un Rolls Roys. 


- En el barrio donde nací vive gente buena, y laburante como yo. Con los vecinos de
Fisherton nunca tuve relación, conozco a dos o tres que me saludaban. Nada más. Me mudé ahí para estar más cómodo, pero nunca me relacioné con los vecinos. 

Su familia sigue viviendo en la misma casa que la Policía allanó tras la detención de Segovia, aunque ya no se ven los autos importados en la puerta. 

"Yo quedé muy mal, muy endeudado. Había comprado maquinaria en Alemania para l planta grabadora de Alvear, que no puedo pagar. Y la planta de Alvear está parada, sin terminar". 

"Perdí todo, pero lo peor es lo que siguen diciendo", sostiene Segovia todavía dolido por los golpes que no deja de darle la prensa. 

Una comida distinta 

Sobre las últimas acusaciones, que lo señalaban como un preso VIP. Segovia sostiene que son mentiras. "Es un pabellón común y corriente, donde vivimos 12 personas. Lo único diferente es que comemos un poco mejor que el resto porque la familia trae comida, porque la de acá (por Ezeiza) es terrible", asevera. 

"Es mentiras que acá nos visiten mujeres. Este es un penal de máxima seguridad, eso es imposible. Lo único que quieren es generarme un problema con mi esposa", agrega. 

"Esto es otra de las cosas que me lleva a pensar que hay algo en contra de uno, no pasa un solo mes sin que yo salga en los medios", opina. 

"Mi familia me espera cuanto antes. Los chicos siguen yendo a la escuela, yo siempre intenté que ellos tuvieran lo mejor, siempre me sacrifiqué para que ellos estuvieran bien", agrega. 

"Quiero que la gente me conozca, la gente no conoce la verdad de todo. Hasta la foto que difunden de mí, parece la de un delincuente".

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