La investigación comenzó en forma casual ya que la Justicia investigaba un robo de medicamentos que ocurría en el Hospital Ramos Mejía, para lo cual desde el mes de septiembre pasado comenzó a efectuar escuchas telefónicas.
La madre biológica de un bebé nacido en el hospital porteño Ramos Mejía fue detenida en un conventillo del barrio de Constitución sospechada de haber entregado o vendido a su hijo a un matrimonio -una médica y un enfermero- que se desempeñaban en ese centro sanitario.
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La División Delitos contra la Salud de la Policía Federal realizó un operativo en un conventillo de Santiago del Estero al 1400 donde halló a una joven de 24 años de nacionalidad peruana, quien confesó ser la madre del niño y que se entregó sin ofrecer resistencia, informaron fuentes policiales y judiciales.
La joven fue trasladada a los Tribunales Federales de la calle Comodoro Py, donde esta tarde prestaba declaración testimonial en el juzgado de María Servini de Cubría que investiga el caso, quien de inmediato ordenó realizarle un examen de ADN para cotejarlo con el que ya se le realizó al bebé.
La Policía llegó al domicilio de la mujer luego de revisar los libros de los bebés nacidos vivos, nonatos y nacidos muertos en el hospital entre el 21 y 25 de octubre pasados.
Allí se identificaron a cuatro mujeres sospechadas, por lo que concurrieron al domicilio de cada una de ellas para constatar si el hijo que habían tenido en el hospital estaba junto a ellas.
"La única mujer que no pudo certificar dónde estaba su hijo fue la detenida quien luego confesó, entre llantos, ser la madre del niño apropiado por el matrimonio que trabajaba en el hospital", dijo el subcomisario Hugo Di Conza, jefe de la División Delitos contra la Salud.
Di Conza destacó que el DNI que tenía la mujer "no era el que estaba anotado en el libro, lo que sería otro dato erróneo que han puesto" y agregó: "costó ubicar a la persona, afecté un montón de brigadas, hubo que preguntarle a mucha gente, y el primer domicilio que encontramos era un conventillo que había sido demolido".
El matrimonio detenido, conformado por un enfermero y una medica cirujana del hospital, se negó a declarar ante la jueza quien dispuso el retiro del bebé que la policía halló en el domicilio de la pareja, en buen estado de salud y bien cuidado.
También ordenó realizar una extracción de sangre al matrimonio para cotejar su ADN con el del menor y verificar, de esta manera, si se trata de sus padres.
Los investigadores habían descartado desde un primer momento que haya ocurrido un rapto o secuestro del bebé, ya que no había ninguna denuncia en ese sentido y el estado de salud del niño era muy bueno, por lo que las pesquisas se orientaron hacia una entrega voluntaria o venta.
La investigación comenzó en forma casual ya que la Justicia investigaba un robo de medicamentos que ocurría en el Hospital Ramos Mejía, para lo cual desde el mes de septiembre pasado comenzó a efectuar escuchas telefónicas.
En una de ellas aparece la voz del enfermero detenido quien le relata a un tercero -supuesto amigo de apodo Cacho- que ya tenían al bebé y que estaban tratando de conseguir los papeles. La policía luego comprobó que el bebe fue anotado a nombre del apropiador.
Según fuentes allegadas a la investigación, en conversaciones posteriores, el enfermero describe las características físicas del bebé, dice que se le parece a él, mientras que su interlocutor le realiza un comentario sobre la forma en la que habría sido retirado el menor de los brazos de la madre.
Su esposa, una médica cirujana de cierto prestigio dentro del Hospital, estaba registrada en la red Facebook en la que se la ve con un bebé en sus brazos.
Con estos datos, se realizó un allanamiento el martes pasado en el hospital en el marco de las dos investigaciones, la otra llevada adelante por el juez federal Ariel Lijo.
El subdirector del Hospital Ramos Mejía, Carlos Mercau, aseguró que el hecho es de suma gravedad y que investigarán en forma interna dentro del hospital hasta llegar a las últimas consecuencias, pero admitió que no sospechaba de los robos de medicamentos ni de casos de venta de bebes.
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