20 de julio 2023 - 16:34

Día del perro: la perrita astronauta que quedó en la historia de la ciencia

En el día del mejor amigo del hombre, conmemoramos un hecho que marcó un precedente en los registros espaciales. Conocé esta trágica y alocada historia.

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El 3 de noviembre de 1957, la humanidad alcanzó un hito histórico al lanzar el primer ser vivo al espacio exterior, y no se trató precisamente de un ser humano, sino de Laika, una valiente perra callejera de origen ruso, que marcó un antes y un después en la historia de las misiones espaciales.

Laika fue encontrada en las calles de Moscú, Rusia, poco antes de su polémico viaje espacial. Inicialmente conocida como "Kudryavka" (que significa "rizada" en ruso), esta perrita fue seleccionada para el programa espacial soviético debido a su pequeño tamaño, temperamento tranquilo y capacidad para adaptarse a ambientes extremos.

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Laika: la perrita que fue objeto de propaganda en la guerra fría

Para adentrarse mejor en esta historia, hay que comprender el contexto. En medio de la creciente rivalidad entre la Unión Soviética y los Estados Unidos durante la Guerra Fría, la URSS se encontraba en una acelerada carrera espacial con el objetivo de superar a su contraparte estadounidense, es decir, quería competirle a la NASA.

El éxito del lanzamiento del Sputnik 1, el primer satélite artificial de la Tierra, impulsó aún más sus ambiciones de los rusos. Por ello, para el aniversario 40 de la Revolución Soviética, la URSS decidió avanzar rápidamente y enviar una misión más ambiciosa al espacio: el Sputnik 2.

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Demostrar poder

Nikita Kruschev, el líder soviético de ese entonces, quería algo aún más espectacular para alardearle el poderío comunista al mundo. Por este motivo, enviar un astronauta estaba fuera de discusión, ya que si hubiera muerto en la misión el efecto propagandístico habría sido todo lo contrario al deseado.

El Sputnik 2 era una cápsula espacial que llevaba una serie de instrumentos científicos y, lo que lo hizo famoso, el primer ser vivo en el espacio, Laika. Aunque el programa soviético sabía que no existía la tecnología para que Laika regresara con vida, la misión aún se llevó a cabo en un intento de demostrar la capacidad de enviar seres vivos al espacio exterior.

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La misión que paralizó al mundo

El 3 de noviembre de 1957, el Sputnik 2 fue lanzado desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán. Dentro de la cápsula, Laika estaba atada a un arnés y sujeta a un dispositivo para permitirle permanecer de pie o acostada. Se le proporcionaron alimentos y un sistema de recogida de desechos, y se instaló un equipo de monitoreo para medir su ritmo cardíaco, respiración y otros datos vitales.

Aunque Laika entró en órbita con éxito, el desafortunado destino de la perra estaba sellado desde el principio. El calor en la cápsula aumentó significativamente debido a una falla en el sistema de control de la temperatura, lo que provocó una muerte por sobrecalentamiento unas pocas horas después del lanzamiento. Laika se convirtió en el primer ser vivo en orbitar la Tierra, pero también en el primer ser vivo en morir en el espacio.

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Un antes y un después

"Cuanto más tiempo pasa, más lamento lo sucedido, no deberíamos haberlo hecho. Lo que aprendimos de esa misión no fue suficiente como para justificar la muerte de la perra”. lamentó desconsolado 30 años después Oleg Gazenko, uno de los científicos del programa espacial soviético a cargo de la misión.

Aunque Laika no pudo regresar, su viaje sentó las bases para futuras misiones tripuladas por animales. Su sacrificio también abrió el camino para una mayor comprensión de cómo los cuerpos de los seres vivos reaccionan en entornos espaciales, lo que resultó invaluable para el desarrollo de la exploración y sus condiciones.

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