Los especialistas recomiendan una dieta rica en fibra, frutas y verduras y evitar el consumo de alimentos ricos en grasas para mantener el funcionamiento óptimo de la vesícula biliar.
Si bien existe un patrón hereditario muy marcado, los estudios señalan que tener una dieta sana es clave para evitar los cálculos en la vesícula.
Dieta rica en fibra, frutas y verduras.
Los especialistas recomiendan una dieta rica en fibra, frutas y verduras y evitar el consumo de alimentos ricos en grasas para mantener el funcionamiento óptimo de la vesícula biliar.
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La vesícula biliar es un órgano con forma de pera ubicada bajo el hígado. Almacena bilis, un líquido producido por el hígado para digerir las grasas. Cuando el estómago y el intestino digieren los alimentos, la vesícula biliar libera bilis a través de un tubo denominado conducto biliar común.
En este órgano en forma de bolsa estas sustancias se concentran y forman una especie de jabón que el cuerpo utiliza para digerir las grasas, pero allí también se forman cálculos.
La formación de los cálculos de la vesícula se conoce como colelitiasis y se debe a múltiples factores: algunos son hereditarios, por una dieta abundante en grasas o alteraciones sanguíneas como la destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis).
Los estudios señalan que tener una dieta sana es clave para evitar los cálculos en la vesícula; mantener el colesterol en parámetros normales, tener hábitos saludables como ejercicio regular y controles médicos.
Expertos del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y de Riñón recomiendan.
Frutas: como manzana, pera, durazno, piña, sandía, fresa, naranja, kiwi, higo, cereza, mora, melón y frambuesa.
Vegetales: lechuga, zanahoria, repollo, tomate, calabaza, chayote y quimbombó.
Cereales integrales: arroz integral, avena, pasta integral y pan integral.
Tubérculos: papa, ñame, batata y yuca.
Legumbres: frijoles, arvejas, lentejas, garbanzos y soja.
Aceites vegetales con moderación: aceite de oliva y de aguacate.
Lácteos bajos en grasa: leche descremada, yogur descremado y queso blanco.
Bebidas vegetales: leche de arroz, almendra o avena.
Proteínas magras: pollo, pescado y pavo sin piel, y tofu.
Hierbas y especias naturales: perejil, albahaca y menta.
Bebidas saludables: agua, jugos naturales y tés.
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