El juez Guillermo Atencio, que interviene en el crimen de los dos hermanos comerciantes ocurrido en la localidad bonaerense de Cañuelas, sostuvo que en el caso no hay mayores indicios de un intento de robo y admitió su inclinación por la hipótesis de la venganza.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Podría decirse qué es", dijo el magistrado en declaraciones publicadas por distintos medios al ser consultado sobre la posibilidad de que el doble asesinato fuera motivado por la venganza, aunque admitió que existe un testimonio de un menor de edad que indicó que "cree haber oído" que el asesino le pidió dinero a los hermanos Leonardo y Marcelo Massa, asesinados a tiros el pasado domingo.
El juez Atencio advirtió, sin embargo, que aún la presunción sobre la revancha como motivo del doble crimen aún "no está reflejada en el expediente". No obstante, dijo que en el expediente consta el "temor" que los hermanos asesinados sentían por Fernando Marconi, uno de los detenidos por el hecho.
Este sábado por la noche, cientos de vecinos de Cañuelas protagonizaron una silenciosa y pacífica marcha, con velas encendidas, alrededor de la plaza de esa localidad, para pedir justicia y seguridad.
Ante la mirada de un puñado de mujeres policías desarmadas que se pararon frente al edificio de la sede municipal, donde el lunes pasado se produjeron algunos incidentes, los vecinos sólo mostraron carteles con el reclamo y alguno de ellos participaron de una misa en conmemoración a los comerciantes asesinados.
En tanto, Beatriz Rincón y Fernanda Inacio, esposas de los hermanos Massa pidieron que los responsables del doble crimen "se pudran en la cárcel y no salgan más".
"Pedimos justicia y que no salgan más. No sirve tenerlos presos un tiempo, como pasó la otra vez, y después dejarlos en libertad por buena conducta. Cuando fue el primer asalto, leí que él había salido a robar para comprarles leche a sus hijos y que después por buena conducta lo dejaron salir antes: ¿de qué buena conducta estamos hablando?", sostuvo Fernanda.
En ese sentido, la esposa de Leonardo Massa remarcó que "si la Justicia no sabe qué hacer con ellos, no los tienen que dejar salir". Por su parte, Beatriz, la mujer de Marcelo Massa coincidió con Inacio y sostuvo que volvió a abrir una de las dos verdulerías "para vivir".
"Quiero que estos tipos se pudran en la cárcel. Ahora tengo que volver a trabajar para vivir, no me puedo tomar unos días porque mis hijos necesitan seguir con sus vidas. No nos podíamos tomar un descanso, aunque estar activas también nos ayuda", reveló Rincón en declaraciones que este sábado publicó un matutino porteño.
Inacio se planteó "si fue una buena decisión haber abierto la verdulería, pero ya todo está hecho" y precisó que hoy por hoy deben "seguir con el negocio para que coman" sus hijos.
Marcelo y Leonardo Massa fueron asesinados el domingo pasado cuando atendían uno de sus negocios por un sujeto que portaba un arma 9 milímetros, mientras otro esperaba como "campana" afuera, de acuerdo a lo que informó el fiscal César Robatto, quien acusó a Ignacio Chavero por el crimen y a Fernando Marconi como coautor.
Tanto Chavero como Marconi fueron detenidos en el transcurso de la semana y todo apunta a una venganza de este último, quien fue detenido y encarcelado luego de un asalto contra los Massa hace seis años y en el cual Marcelo perdió un riñón por un balazo.
"No se llevaron nada. Desde que nos enteramos de que Marconi había salido de la cárcel en marzo, Marcelo vivía con miedo. Nos había esperado en la puerta de nuestra casa el 30 de diciembre de 2004, cerca de las 23:00, cuando nosotros llegábamos de trabajar de la verdulería", relató Beatriz.
La mujer agregó que el ladrón "quería entrar a robar a nuestra casa, pero Marcelo forcejeó, le sacó la capucha y lo reconoció como el albañil que estaba trabajando enfrente de la verdulería y le pedía todos los días agua caliente para el mate". Marconi fue finalmente condenado a 11 años de prisión, pero al cumplir los tres tercios de la pena quedó en libertad.
"Yo nunca me enteré de que mi marido hubiera recibido amenazas, pero siempre se dijo que Marconi se iba a vengar. En el primer robo, su mamá y una de sus hermanas fueron a nuestra casa a increparnos", precisó Rincón.
El domingo pasado, Leonardo atendía en la caja cuando recibió un disparo en el pecho, mientras que Marcelo escuchó el balazo y fue al lugar, pero fue baleado en la cabeza y murió al instante.
Los padres de las víctimas estaban detrás de una de las cajas, escucharon los gritos y los disparos, pero no vieron en detalle lo que pasó y fueron a socorrer a sus hijos. Leonardo fue trasladado de urgencia al Hospital Ángel Marzetti de Cañuelas, pero enseguida sufrió un paro cardiorrespiratorio y falleció.
Dejá tu comentario