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3 de julio 2026 - 15:28

El esclavo de Cabo Verde que fue el primer custodio de la Virgen de Luján

El hombre, conocido históricamente como el "Negro Manuel", se convirtió en el cuidador más fiel de la figura. Tras ser secuestrado de muy niño, terminó en el Río de la Plata y fue designado luego de una caravana que trasladó a la virgen.

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El hombre, conocido históricamente como el "Negro Manuel", se convirtió en el primer y más ferviente custodio de la Virgen de Luján. 

@Temp14rio

Momentos antes de que la Argentina se enfrente a Cabo Verde durante este Mundial 2026, un dato comenzó a circular acerca de la Virgen de Luján, patrona de la nación. Resulta que la figura santa fue custodiada por un hombre caboverdeano que fue esclavizado.

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El hombre, conocido históricamente como el "Negro Manuel", se convirtió en el primer y más ferviente custodio de la Virgen tras un suceso que alteró el mapa de la fe católica en el Río de la Plata durante el siglo XVII, según los registros históricos. Manuel fue secuestrado por traficantes de personas cuando era apenas un niño, un destino que lo llevó a ser vendido en los mercados de esclavos de Pernambuco, en Brasil, antes de ser trasladado a las tierras rioplatenses.

El esclavo de Cabo Verde que se convirtió en el primer custodio de la Virgen de Luján

El destino del joven africano cambió para siempre en 1630, cuando llegó al puerto de Buenos Aires formando parte de la comitiva que transportaba dos imágenes sagradas de la Virgen María, solicitadas por un hacendado de Santiago del Estero. Durante el trayecto hacia el norte, la caravana que transportaba las estatuas se detuvo a orillas del río Luján, en terrenos de un paraje de la llanura pampeana.

Manuel fue secuestrado por traficantes y quedó como cuidador tras ser trasladado junto a la figura.

La tradición señala que, al llegar al río Luján, en las cercanías de la actual localidad de Zelaya, los bueyes que transportaban una de las imágenes se detuvieron y se negaron a continuar. El episodio fue interpretado como una señal de que la Virgen deseaba permanecer en ese lugar. Así, los viajeros decidieron que la figura quedara en ese sitio y Manuel fue designado como su cuidador.

La situación legal del africano se tornó compleja tras la muerte de su dueño original, lo que desató un conflicto de propiedad sobre su persona por los herederos que reclamaban sus derechos comerciales. Para evitar que fuera separado de la sagrada figura, los vecinos y autoridades eclesiásticas reunieron una suma de 250 pesos corrientes de la época para comprar la libertad de Manuel, asegurando así su permanencia definitiva al servicio de la capilla.

El custodio mantuvo su rol durante más de cuarenta años, vistiendo una túnica sencilla y presentándose ante los fieles como un auténtico hijo de la Virgen. Fallecido a finales del siglo XVII, sus restos fueron sepultados detrás del altar mayor del primitivo santuario, consolidando su lazo eterno con el culto que dio origen a la actual Basílica de Luján.

Casi 400 años después de aquellos acontecimientos fundacionales, la causa que promueve la beatificación de Manuel cobró un impulso decisivo en las congregaciones del Vaticano, donde se analizan sus virtudes heroicas y su rol histórico.

El proceso eclesiástico busca reconocer formalmente la figura de este laico que, despojado de sus derechos humanos básicos, halló en el cuidado de la patrona de la Argentina una misión transformadora para la religiosidad popular.

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