5 de febrero 2010 - 10:24

El francés que inició una nueva era

Henry Brégi murió tras ser derribado en la Primera Guerra.
Henry Brégi murió tras ser derribado en la Primera Guerra.
Hace 100 años, un joven piloto francés Henry Brégi, de sólo 21 años, concretó una de las aventuras más importantes para la historia de la aviación: realizó en Argentina el primer vuelo de un avión a motor de Sudamérica.

Esa tarde del domingo 6 de febrero de 1910, el piloto francés Henry Brégi a bordo de un aeroplano Voisin llegó a una altura de 60 metros y recorrió 6 kilómetros en el Hipódromo de Longchamps, provincia de Buenos Aires.

Apenas siete años antes se había registrado el primer vuelo controlado de un hombre en un avión a motor: el 17 de diciembre de 1903, en Carolina del Norte, Estados Unidos, los hermanos Wright lograron recorrer 250 metros, a ras del piso y durante un minuto, en una aeronave construida con madera y tela.

En 1910 -en el marco de los festejos por el Centenario-, pilotos europeos fueron invitados al país para que realizaran pruebas de vuelos a motor con aeronaves traídas desde el viejo continente.

El 30 de enero de ese año, el italiano Ricardo Ponzelli realizó un intento que no llegó a ser completamente exitoso en Campo de Mayo, ya que después de volar 200 metros a una altura de no más de 10 metros, una ráfaga de viento lo hizo caer sin control destruyendo parte del avión.

Mientras seguía haciendo intentos en los días siguientes, ya se encontraba en el país el piloto francés Henry Brégi, quien siete días después de aquel primer intento se lució en el Hipódromo de Longchamps.

A bordo de un aeroplano Voisin de 60 HP, Brégi logró dar dos vueltas a la pista consiguiendo una altura de 25 metros.

Unos minutos más tarde, el piloto francés volvió a hacer una segunda prueba en la logró alcanzar los 60 metros de altura y recorrer 6 kilómetros a una velocidad de 50 kilómetros por hora.

Este segundo vuelo fue controlado y fiscalizado por las autoridades del Aero Club Argentino presentes en el acto y consagró a Brégi como el primer piloto en volar un avión mecánico en Sudamérica.

La demostración se concretó en el marco de las celebraciones por la inauguración de la estación ferroviaria de Longchamps, en las que también hubo carreras de automóviles y motocicletas.

Más de 3 mil vecinos de esa localidad del sur bonaerense y diversas personalidades de la aeronaútica nacional, entre ellos el Ingeniero Jorge Newbery, fueron testigos de esa hazaña.

De todas maneras, durante los días siguientes se generó una ardua polémica para determinar si el primer vuelo había sido el de Ponzelli o el de Brégi.

La discusión fue zanjada a favor de este último ya que se consideró hizo un circuito que tuvo lugar de partida, lugar de llegada y llevó a cabo con normalidad, mientras que el que realizó el piloto italiano tuvo un descenso abrupto y sin control.

Durante los dos meses siguientes, el aviador francés continuó realizando vuelos en diferentes lugares de Buenos Aires, incluso algunos de exhibición con pasajeros a 160 metros de altura.

La aviación argentina siguió teniendo grandes noticias y el 23 de marzo de ese mismo año se inauguró en Villa Lugano el primer aeródromo del país que contaba con una pista de dos kilómetros de tierra apisonada, ocho hangares y una tribuna con palcos.

También en 1910, el francés Pablo Castaibert construyó el primer avión argentino, un monoplano que hizo su vuelo inaugural en abril de 1911.

Una vez terminados los festejos por el Centenario, Brégi volvió a Francia y cuando estalló la Primera Guerra Mundial se enroló para su ejército.

En enero de 1917 mientras perseguía un submarino alemán, su avión -que tantas alegrías le había dado- cayó al mar y terminó con la de este aventurero piloto que siete años antes había logrado un hito ineludible en la historia de la aviación argentina y sudamericana.

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