A modo de baldosas, los nueve aparatos encendidos se acomodaron en el suelo. La imagen que mostraba el derrumbe de las mismas, en un principio, asustó a los pasajeros, quienes creían caer por el hueco del ascensor.
Además, se instalaron parlantes que simulaban el ruido del accidente. Al advertir el truco, las personas, captadas por una cámara oculta, se entregaron a la risa.
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