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1 de noviembre 2006 - 00:00

El rifle real

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Juan Carlos I
El rey Juan Carlos I viajó en agosto pasado tres mil quinientos kilómetros para cazar un oso. El 23 de agosto voló a Sochi, aceptando una invitación de Putin, pasando aquel día en una de las dachas del ex coronel de la GPU en visita privada, no oficial. Supongo que el dirigente ruso invitó al rey para hablar de petróleo y gas. Como resultado del encuentro la compañía española Gas Natural, con intereses en la Argentina, se va a asociar con la gran compañía rusa. España no tiene en su territorio ni gas ni petróleo, debe importar toda esa energía. Al día siguiente y por invitación de Putin, que sabe cuánto le gusta a don Juan Carlos I -como a todos sus antepasados reyes Borbones- la caza mayor, se fue a Vologda, en Siberia, uno de los paraísos de la caza de osos, reservado para dirigentes políticos y millonarios.

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El 25 visitó el monasterio ortodoxo de Kirilo-Belozerski y el 26 el monasterio de Ferantopovo. Esto es lo que había trascendido hasta ahora de ese viaje privado. Una indiscrecion de Serguei Staroskitin, jefe de guardabosques de Vologda, ha permitido saber que el rey dedicó esos dos días no sólo a piadosas visitas a monasterios sino a una de sus pasiones favoritas, la caza. Y que mató un oso. Starostin contó al diario local «Gazeta 35» que el oso que había matado de un certero disparo tenía cuatro años y pesaba 120 kilos. Lo grave vino después, cuando añadió que era un oso amansado, que se exhibía a los lugareños en una jaula y que «no podía vivir en libertad porque tenía miedo a los perros».

Dijo también que el oso había sido drogado para permitir la real caza. Como no es la primera, ni la décima vez que don Juan Carlos I de Borbón se va a cazar osos, jabalíes y bisontes a lejanos paraísos de Europa y Africa, procurando que no lo sepan sus súbditos, y por una u otra razón a veces ha trascendido, esta vez los diputados de Ezquerra Republicana de Catalunya y de Izquierda Unida han pedido que el gobierno dé explicaciones en el Parlamento. Starostin ha sido detenido por charlatán. Putin, que es un «buen amigo del rey», ha insinuado que estaba borracho cuando hizo esas declaraciones al diario local de Vologda. Pero es que llueve sobre mojado. En febrero de 2004 el rey Juan Carlos se fue a Polonia invitado por el presidente Alexander Kwasinieswski a cazar faisanes y terminó cazando un zubr o bisonte europeo, una especie protegida por estar en peligro de extinción. Pagó 7.500 dólares por abatir a un anciano zubr. El asunto provocó un escandaleteen Polonia y así se enteraron los españolesde las andanzas de su rey por aquellas tierras. En octubre del mismo año, 2004, el rey participó en una cacería en los Cárpatos rumanos y abatió un lobo y una osa gestante, especies protegidas por la Convención de Berna, lo que originó una gritería entre los rumanos amantes de los animales y la ecología.

El monarca había estado antes otra vez de cacería en Rumania y en aquella ocasión resultó herido uno de sus guardaespaldas (no por el rifle real), teniendo que ser trasladado en helicóptero a un hospital de Bucarest. Así se supo que don Juan Carlos andaba por allá. Una cacería en Burgenland, Austria, en enero de 2005, movilizó a los ecologistas austríacos. Putin, «un buen amigo», lo invitó a una cacería en setiembre de 2001, de regreso de Kazajstán, donde don Juan Carlos había ido a cazar invitado por el presidente Nuruslan Nazarbáyeb (otro demócrata). «Espero que ésta no sea su última visita; aquí tenemos buenos cotos de caza», le dijo entonces Putin .

El rey le tomó la palabra y volvió a Rusia en agosto de 2002 para cazar en el parque nacional de Zavidovo, retiro predilecto de Kruschov y Brezhnev (otros dos demócratas). Y en agosto de 2004 participó en una cacería junto con Putin, según reveló éste, pues en España si no fuera por esas infidencias tales cosas no se conocerían. La afición a la caza mayor le viene al rey de sus antepasados, los Borbones, pero fue Franco quien lo inició en ella regalándole la primera escopeta cuando tenía 10 años y el joven Juan Carlos, nacido en Roma y criado en Zurich y Lisboa, vino a estudiar a la sombra del Generalísimo. Franco le dijo: en diciembre, antes de Navidad, «vendréis conmigo a cazar faisanes en Aranjuez y así podréisllevar unas cuantas piezas a vuestros padres,cuando vayáis a Estoril a pasar las fiestascon ellos». Desde entonces y durante 27 años a la sombra del Generalísimo Franco, a quien le gustaba cazar, participó en muchísimas jornadas cinegéticas, derribando ciervos, gamos, muflones y centenares de liebres y perdices, hasta convertirse en un gran cazador. Hace unos días estuvo en los Montes de Toledo, cazando con la princesa Carolina de Mónaco y su esposo Ernesto de Hannover, que por estas fechas acostumbran venir a España.

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