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3 de julio 2012 - 19:04

Embarazada baleada sigue grave y su esposo negó ajuste de cuentas

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El marido de la mujer baleada el viernes último cuando llegaba a su casa de Ciudad Evita y que perdió el embarazo de cinco meses, negó hoy que el ataque se haya producido en el marco de un ajuste de cuentas contra su persona y aseguró que se trató de un "robo común y corriente".

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En tanto, la mujer, llamada María Guarachi (37), permanecía este mediodía internada en terapia intensiva en el Hospital Paroissien en estado delicado.

"Mi familia está muy preocupada y temerosa. Ayer salieron a decir que el hecho había sido un ajuste de cuentas, pero no es así. Yo salí a cenar con mi mujer, venía para mi casa y me encontré de repente con una balacera", dijo Eduardo Romero, esposo de Guarachi, en la puerta del Hospital Paroissien.

El hombre, quien admitió tener antecedentes por "tenencia ilegal de arma de fuego" y "por haber comprado mercadería en un lugar donde no debía", aseguró que cometió "el error de querer escapar y meter marcha atrás. Ahí empezaron a tirar tiros como locos".

"Cuando giraba en la curva no miré para atrás si me seguían o no, tampoco en la autopista. En mi casa había un vehículo parado que es de un vecino, y había otro más.
Cuando cruzo el lomo de burro, veo un coche pasar rápido y veo a tres personas que corren hacia mí. Pongo marcha atrás y empiezan a tirar", recordó Romero.

El hombre contó que huyó del lugar y salió de la vista de los delincuentes, pero como el camino se junta más adelante en una única salida, volvió a encontrarse con los atacantes y éstos volvieron a dispararles.

"Cuando los veo, toco el freno y vuelven a disparar. Aparentemente eran dos autos. Fue todo muy rápido. Yo no sé si me dicen alto es un asalto porque venía con los vidrios cerrados escuchando música con mi mujer", aseguró.

Además, Romero dijo: "Me descuidé, fue un minuto de descuido, yo siempre vengo con dinero a mi casa como todo comerciante, siempre tomo todos los recaudos para entrar, pero ese día viernes no lo hice". "Fue un robo como cualquier otro y dispararon por saña. Fue la saña de no poder robarme", dijo.

Por otra parte, Guarachi permanece internada en grave estado en el Hospital Paroissien, donde ayer se constató que había perdido su embarazo de cinco meses de gestación. A pesar de la declaración de Romero, los investigadores policiales no tienen el robo como única hipótesis del móvil.

El hecho ocurrió la noche del viernes, cuando Guarachi se hallaba junto a Romero (49) a bordo de un Audi A4 y regresaban a su casa ubicada en el barrio Democracia, de Ciudad Evita, partido de La Matanza, sobre la colectora de la autopista Ricchieri.

En la puerta de la vivienda, los esperaba un auto Peugeot 407 al que luego se le sumó otro 307, ambos de color gris, con al menos cinco delincuentes a bordo. Desde esos autos y sin mediar palabra, abrieron fuego con pistolas calibre 9 y 11.25 milímetros y hasta con una escopeta 12/70, tipo Ithaca, hacia el Audi A4.

Romero logró poner marcha atrás, chocar uno de los autos de los delincuentes y escapar entre los balazos, pero a pocos metros uno de los Peugeot lo alcanzó y volvieron a disparar contra al Audi que recibió al menos ocho impactos de bala en el parabrisas.

Los delincuentes finalmente escaparon sin robar y Romero condujo hasta una sala de primeros auxilios para hacer atender a su mujer embarazada que había sido baleada.

Según las fuentes, Romero y Guarachi tiene una distribuidora de gaseosas sobre la avenida Crovara al 600 de La Matanza, que ahora también está bajo investigación para intentar determinar si existe algún conflicto con la pareja en su ámbito laboral.

La causa judicial está a cargo del fiscal José Luis Longobardi, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 del Departamento Judicial La Matanza.

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