La Cámara de Lores, la máxima instancia judicial de Inglaterra, autorizó ayer a una pareja a tener un «bebé de diseño», para salvar la vida de su hijo que padece una enfermedad degenerativa. La sentencia se refiere al caso del matrimonio Raj y Shahana, quienes pretenden someterse a un proceso pionero de fecundación para obtener un bebé creado genéticamente, cuya médula resulte compatible con la de su hijo, Zain, de seis años. El niño padece talasemia, una extraña enfermedad mortal que altera la hemoglobina y por esto necesita el trasplante. Para mantenerlo con vida, los médicos deben recurrir a transfusiones de sangre todos los meses, además de drogas a través de tubos intravenosos.
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En diciembre de 2002, la Corte Suprema de Londres había impuesto una prohibición al tratamiento de crear un bebé clonado de Zain, pero la decisión fue revocada por la Corte de Apelaciones y nuevamente impuesta en 2003. Esa decisión permitió a los padres del niño comenzar el tratamiento para concebir un nuevo hijo de forma natural con el mismo tipo de tejidos que Zain, algo que permitiría tomar células madre del cordón umbilical del nuevo ser y trasplantarlas al niño enfermo. Pero la madre sufrió reiterados abortos naturales que derivaron en un pedido del matrimonio en la Corte para poder tener un bebé de diseño. Luego de reiteradas deliberaciones, los jueces lores decidieron por unanimidad respaldar el veredicto del Tribunal de Apelaciones de Londres, que anuló el fallo en primera instancia que había prohibido a la pareja llevar a cabo la polémica técnica de fecundación. Ahora, los científicos británicos podrán seleccionar embriones humanos con tejidos sanos, para trasplantarlos a Zain Hasmi.
Los magistrados dictaminaron que la Autoridad para el Control de la Embriología y la Fertilización (HFEA) del Reino Unido, encargada de otorgar los permisos en materia de clonación, puede autorizar la controvertida práctica. Ante esto, la HFEA se declaró «satisfecha con la claridad que esta decisión judicial aporta a los pacientes».
La madre del niño, que mantiene las esperanzas de salvar a su hijo, remarcó que el dictamen de los lores «marca una nueva era» y subrayó que «está bien saber que la sociedad ahora hace uso de la tecnología para curar a los enfermos y eliminar su dolor». Pero el hecho provocó también posiciones contrarias en organismos religiosos y a favor de la vida, que criticaron duramente la decisión de los lores, a la que calificaron de «amoral». En este sentido, el grupo antiaborto Life afirmó que la decisión lleva a «una cuesta resbaladiza en la creación de seres humanos para proveer partes del cuerpo a otros» y remarcó que el «mejor de los fines, dígase la cura de un niño enfermo, no justifica los medios».
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