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El gobierno de Valparaíso, la ciudad del continente más cercana a la isla, tendrá que tramitar los permisos de excavación y extracción del tesoro, cuyo hallazgo anunció hace 11 días la empresa local de seguridad Wagner, que utilizó un pequeño robot capaz de detectar metales.
La fortuna, enterrada hace tres siglos por navegantes españoles e ingleses, habría sido localizada por la empresa Wagner en el sector de Tres Puntas, en el oeste de la isla, un lugar de difícil acceso, escasas planicies y sin una playa cercana que permita la aproximación de embarcaciones de gran tamaño.
La empresa asegura que allí está el tesoro -compuesto de unas 800 toneladas de oro, plata y joyas por valor de 10.000 millones de dólares- pero declinó ejecutar las excavaciones debido a la magnitud de la tarea.
"La posición nuestra es que no hay empresa en Chile que sea capaz de ir a la isla a sacar un tesoro de 800 toneladas, de manera que le corresponde al Estado realizar las tareas de extracción", dijo el abogado que asesora a Wagner, Fernando Uribe Echeverría.
La empresa mantiene su postura de que la fortuna debería ser repartida entre el Estado, la isla y tres instituciones de beneficencia que ellos apadrinan.
En cambio, la posición de las autoridades es que el 100% del tesoro debe ser para el Fisco chileno.
El anuncio del hallazgo del tesoro despertó inicialmente la euforia de los casi 600 habitantes de la isla Robinson Crusoe (ubicada a 700 km de la costa central chilena), que en pocos días vieron alterada su tranquilidad con el arribo de gran cantidad de turistas y periodistas atraídos por la historia.
Pero con el paso de los días la expectativa inicial se ha ido diluyendo y la tranquilidad fue retornando.
Por el momento y hasta que no haya novedades, los isleños -en medio de un clima cambiante que pasa rápido del sol a la lluvia- parecen más preocupados por el inicio de la temporada de recolección de langosta, su principal sustento económico, considerada por muchos el verdadero tesoro de la isla.
Para los habitantes de Robinson Crusoe lo más difícil de creer del sorprendente anuncio que realizó la empresa Wagner es el lugar donde habría sido detectado el tesoro.
Muchos consideran imposible que los piratas lo hayan escondido en un lugar de tan difícil acceso como Tres Puntas, que lleva ese nombre por el trío de vértices que asoman en la cima de una colina.
"No es verdad, menos en el lugar que dicen que está", señala Maximiliano Recabarren, que se dedica al traslado de personas entre el aeropuerto y la isla.
Igual opinión tiene el arqueólogo Héctor Vera, que hace cinco años trabaja en la búsqueda del tesoro junto al millonario estadounidense Bernard Keiser, en el sector denominado Puerto Inglés, que cuenta con un terreno más plano y una pequeña playa de fácil llegada para las embarcaciones.
"Dentro de la lógica de esconder algo lo mejor es hacerlo en un lugar que sea difícil, pero hay que pensar que en la época en que el tesoro fue escondido la isla habría estado deshabitada y no habría una presión muy elevada para esconder esto en un lugar extremadamente inaccesible", dijo Vera a la AFP.
Además "se supone que lo vendrían a buscar en poco tiempo", agregó.
En caso de no ser desenterrado, el tesoro seguirá entre los frondosos cerros y quebradas de la isla que inspiró al narrador inglés Daniel Defoe cuando escribió en 1729 su novela 'Robinson Crusoe', basada en la historia de un marinero escocés abandonado allí en completa soledad en 1704 y rescatado cuatro años después.
La leyenda cuenta que en 1714 el navegante español Juan Esteban Ubilla y Echeverría ocultó el cuantioso tesoro, que luego habría sido desenterrado y llevado a otra zona de la misma isla por el marino inglés Cornelius Webb.
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