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16 de abril 2026 - 21:12

Fabián Martinez Siccardi: "La idea del país más rico del mundo oculta una construcción racista"

El escritor advierte que “Lo Sucedido en el siglo XIX hasta la ‘Conquista del Desierto’ fue mutilado” y traza un puente entre pasado y presente en su nuevo libro junto a Coetzee.

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Martínez Siccardi cuestiona el relato histórico sobre la construcción del Estado argentino.

Desalojar a pueblos originarios de sus territorios se consideró, a fines del siglo XIX y principios del XX, un modo de desarrollar y modernizar el Estado. Poner civilización donde estaba la barbarie. La realidad es que esa acción violenta estuvo marcada por intereses crematísticos, la apropiación territorial, sin que significara desarrollo alguno, y surgiera hasta de masacres y esclavizaciones. Lo descubren el Premio Nobel J.M.Coetzee y el consagrado escritor argentino Fabián Martínez Siccardi en “Un mal salvaje” (Random House) quienes, por experiencia paralelas, encuentran lazos entre los modos usados para la construcción de algunos Estados del Hemisferio Sur. Martínez Siccardi va de la violencia colonial a la de la “Campaña del Desierto”, en La Pampa y la Patagonia.

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Coetzee cuenta la violencia contra los pueblos khoi y San en Sudráfrica, el genocidio en Nambia, y la persecución sistemática de aborígenes en Australia. Dado que son grandes escritores, Coetzee y Martínez Siccardi narran desde la literatura, desde la experiencia personal tanto como desde el saber, y logran una obra tan emotiva como iluminadora.

“Un mal salvaje” será presentado el 6 de Mayo por la poeta mapuche Liliana Ancalao Meli junto a J. M. Coetzee y Martínez Siccardi, en la 50 Feria del Libro de Buenos Aires.

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“Un mal salvaje” será presentado el 6 de Mayo por la poeta mapuche Liliana Ancalao Meli junto a J. M. Coetzee y Martínez Siccardi, en la 50 Feria del Libro de Buenos Aires.

Periodista: ¿Cómo llega a escribir con el Premio Nobel John Maxwell Koetzee una obra sobre el exterminio, esclavitud y enmudecimiento de los pueblos originarios del Hemisferio Sur?

Fabián Martínez Siccardi: Conocí a Coetzee hace más de diez años cuando organizó en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) el seminario “Literaturas del Sur”, espacio para la comunicación con escritores australianos y sudafricanos. Desde que en 2003 leí su novela “Desgracia” Coetzee se convirtió en uno de mis escritores favoritos. Fui al seminario porque no podía creer que Coetzee estuviera en Buenos Aires. Descubrí en las conferencias de los escritores australianos y sudafricanos que había claras relaciones con la Argentina, y por qué se querían generar conexiones Sur-Sur. Coetzee es muy reservado, pero no faltó la posibilidad de conversar y darnos cuenta que teníamos visiones parecidas sobre la violencia colonial y estatal en el Hemisferio Sur. A partir de entonces nos mantuvimos en comunicación. En 2013 Coetzee se mudó de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, a Adelaida, en el sur de Australia. En 2024 la Universidad de Adelaida me invitó al encuentro “Speaking from the South”. Cuando Coetzee se enteró, me propuso que hiciéramos un conversatorio público sobre el genocidio en La Pampa, la Patagonia y la “Conquista del desierto”. Se convirtió en un diálogo sobre lo que había ocurrido en África y Australia. En un café le propuse convertir lo hablado en un libro y me dijo: sí. Eso fue todo.

P.: Analizan genocidios del pasado cuando se están llevando a cabo genocidios en el presente…

F.M.S.: Empezamos “Un mal salvaje” hace un año y lo que está sucediendo era algo incipiente. Hablamos de hechos ocurridos a lo largo de los siglos XVIII y XIX, que siguieron en el XX, y se están repitiendo en el XXI. Importaba hablarlo porque pone de relieve lo que está sucediendo ahora.

P.: ¿Buscó mostrar una Argentina racista que se oculta?

F.M.S.: Lo sucedido en el siglo XIX hasta la “Conquista del Desierto” y después, fue mutilado, no aparece en la historiografía argentina. Los que amaron el relato de cómo se conforma la nación de 1880 en adelante dejaron de lado lo ocurrido en la “Conquista del desierto” dijeron que había sido una guerra contra indios maloneros, salvajes, donde se cometieron algunos excesos, se dijo lo mismo que hasta hace un tiempo de la última dictadura. En los últimos 25 años se han iniciado estudios para reconstruir lo sucedido hablando con descendientes, sobre todo de la Patagonia, y cotejando sus palabras con los numerosos archivos existentes y los testimonios de testigos de la época, por caso Charles Darwin. Cuento como se avanzó por último violentamente contra grupos indígenas con las que se había tenido relaciones fructíferas, intercambios, pactos Y no fue un exterminio como el genocidio judío durante la Segunda Guerra Mundial. Acá si bien hubo matanzas, crueldades terribles, un porcentaje altísimo de esa población simplemente fue apropiada y redistribuida desde campos de concentración en Chubut, en el sur de Río Negro, y hasta en Mendoza. Los hombres eran trasladados a Buenos Aires, como mano de obra a ingenios azucareros o como tropa al ejército. Las mujeres por lo general iban a casas de familias acomodadas que tenían acceso a esos sirvientes esclavos. A la servidumbre forzada se suma el declarado “niño indígena” que pasa a ser propiedad de la familia que lo toma. A partir de esto Argentina, como fórmula de nación, es un país blanco, europeo, donde no hay indios.

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Martínez Siccardi traza un puente entre pasado y presente en su nuevo libro junto al Nobel Coetzee.

P.: Además de masacres, apropiación y esclavización señala la trata, el uso de indias en redes de prostitución.

F.M.S.: Eso salió a luz gracias a los libros “Oíd el ruido de forjar cadenas” y “Topografía de las guaridas". El deseo y el pánico en la Conquista del desierto” del antropólogo patagónico Pablo Daniel Arias. Descubre que en prostíbulos de Buenos Aires había indígenas muy jóvenes forzadas a la prostitución traídas de la Patagonia en la “Campaña del Desierto”.

P.: ¿Por qué comienzan contando de sus amigos aborígenes?

F.M.S.: Lo propuso Coetzee tras descubrir que teníamos historias paralelas, a pesar de una diferencia personal de 24 años y un océano de distancia. Nuestros abuelos tenían estancias. El mío en la Patagonia, el de Coetzee en Karaoo, la patagonia sudafricana. Trabajaban en la estancia hombres que admiramos profundamente. Éramos chicos y no sabíamos que ellos eran indígenas, que habían escapado de una masacre o de un encierro y tenían una historia traumática que no contaban. En mi caso fue la experiencia formativa de saber, rudeza y coraje tanto con ese que llamaban el “paisano” Barrientos, acaso para hacerlo criollo, como con Pocho, crecido en la Reserva Tehuelche Lote 6, al escribir siento que aquella amistad me atraviesa.

P.: Repiten como un mantra la frase de William Faulkner: “El pasado no está muerto. Y ni siquiera es pasado”.

F.M.S.: Es que el pasado se está moviendo permanentemente. En Argentina empieza a moverse en 1983 cuando grupos indígenas comienzan a organizarse y manifestarse. Y en la Reforma Constitucional del 94 se agrega un inciso sobre los pueblos originarios. El pasado estaba ahí, y estaba vivo. Hoy el tema indígena en la Argentina no está terminado. La película de Lucrecia Martel “Nuestra tierra” lo muestra claramente. Están las cuestiones con los mapuches en la Patagonia, y la emergencia Shayatin y la Selk-nam en Tierra del Fuego. Lo importante de “Un mal salvaje” es que habla del pasado para hacer ver cómo está afectando al presente. Pero hay que revisar ese pasado porque hay voces que quedan solapadas. Yo quise que estuvieran algunas de los que en el pasado se opusieron al genocidio. Hoy se reitera la narración de “el gran estado argentino”, pero ¿sobre qué violencia construyó la prosperidad? La idea del supuesto país más rico del mundo oculta, entre otras cosas una construcción racista, un crisol de razas donde entran las europeas y deja afuera indígenas y afro argentinos.

P.: ¿Ahora en qué está?

F.M.S.: En las “Jornadas de Literatura indígena” en la Feria del Libro. Luego de mis novelas sobre el mundo indígena “Los hombres más altos” y “Margot en el lago Catriel”, voy a explorar el mundo del tango, surgido en tiempos de la “Conquista del desierto”.

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