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27 de octubre 2010 - 09:52

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Néstor Kirchner falleció ayer a la mañana en su casa de El Calafate, a las 9.15, según el rigor del parte médico que explicó la muerte como a causa de un paro cardiorrespiratorio.

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Sus restos llegaban en la madrugada de hoy para ser velados en la Casa de Gobierno, funerales que se extenderán hasta mañana, cuando está previsto el regreso de los restos a Río Gallegos -donde nació, en 1950-, para ser inhumados junto a los de su padre, mientras que desde anoche adherentes y militantes protagonizaban una vigilia en la Plaza de Mayo, a la espera de la llegada del féretro desde Santa Cruz.

En El Calafate se realizaba anoche una ceremonia sólo para familiares y algunos funcionarios.

«Muerte súbita» prefirieron definir algunos, con un término más cercano a la sensación que trasmitió la noticia, aunque varias personas que dieron cuenta de haber estado con el ex presidente los últimos días, aseguraron que se lo veía desmejorado, jadeante al hablar, teniendo en cuenta que apenas hace poco más de un mes fue su última internación (Ver nota aparte).

Kirchner estaba en su residencia de la Patagonia junto la Presidente, cuando sufrió un desmayo a la mañana que obligó a la corrida hacia el hospital local junto a su esposa, pero ya estaba fallecido, por lo cual las maniobras de reanimación de los médicos, que se extendieron por más de 40 minutos, fueron inútiles.

Fue casi inmediata la noticia del deceso, que en menos de media hora se desparramó, en una jornada inusual de feriado por el censo.

La circunstancia hizo que, al entorno kirchnerista, uno de los encargados de dar la mala nueva fuera ayer Rudy Ulla (un amigo y suerte de protegido de los Kirchner), con llamados telefónicos a Buenos Aires, que comenzaron apenas minutos después de las 9.15. Se acercó además el empresario Lázaro Báez, ya que con ambos Kirchner solía alternar en sus estadas en el sur y en esta oportunidad Ulloa festejó el fin de semana 28 años de su Unidad Básica «Los muchachos peronistas», en Rió Gallegos, donde el matrimonio Kirchner desembarcó, pero no se quedó a los festejos.

Pasearon, se sacaron fotos con vecinos y volvieron a El Calafate. La Presidente había suspendido la agenda que, entre otras actividades, la conduciría a Tierra del Fuego. Se dijo, a causa de una gripe. El hijo del matrimonio, Máximo, estaba en Rio Gallegos cuando su padre murió y su hermana tomaba ayer un vuelo desde Estados Unidos al enterarse.

Por caso, el canciller Héctor Timerman fue sorprendido durante un vuelo que lo llevaba en visita oficial a Colombia, cita que canceló para regresar en el mismo avión en el cual llegó. El gabinete completo intentó viajar a Santa Cruz, pero hubo un freno para desalentar esa comitiva.

La conmoción llevó, inclusive, a la organización de dos velatorios: en el Congreso y en la Casa Rosada, donde desde el mediodía ya se había dispuesto todo lo necesario. El Gobierno decidió rechazar que la ceremonia se realizase en el Congreso, a pesar de algunas sugerencias, como que la presencia de Julio Cobos podría hasta postergarse sólo para el final.

Será sin embargo en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa de Gobierno hoy y luego está previsto que mañana se trasladen los restos a Santa Cruz para ser inhumados allí.

Recién por la tarde Cristina de Kirchner firmó el decreto de duelo nacional por tres días, desde ayer hasta mañana. Ya estaban en El Calafate algunos funcionarios, adelantados en ese viaje que después fue vetado al resto del gabinete, mientras en la Plaza de Mayo, que anoche concentraba a adherentes en una vigilia, comenzaba a ocuparse.

Partieron para Santa Cruz, Aníbal Fernández y Julio De Vido. Luego se sumaron Alicia Kirchner y su madre; Florencio Randazzo, Carlos Zaninni y Héctor Icazuriaga.

Los que debieron quedarse improvisaron un almuerzo en la Casa de Gobierno. Hugo Moyano convocó a la mesa de la CGT que decidió concentrarse hoy al mediodía en la Plaza de Mayo. El sindicalista había sido llamado el martes por Kirchner y cruzaron desazón por el faltazo en el acto que el camionero realizó en La Plata del consejo del PJ.

El kirchnerismo en forma oficial y adherentes a través de distintas redes sociales vía internet comenzaron a convocar a una concentración frente a la sede gubernamental a partir de las 20 de ayer, con la idea de soportar una vigilia hasta la llegada de los restos de Kirchner a Buenos Aires.

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