5 de abril 2010 - 19:51

Fuertes críticas al fallo del juez cordobés que autorizó a no usar casco

El fallo del juez de la localidad cordobesa de Santa Rosa de Calamuchita, Carlos Gigena, que eximió de pagar multas a dos motocilistas por no usar casco, alegando que es parte del derecho individual y que no pone en peligro a terceros, recibió fuertes críticas de asociaciones civiles que trabajan en la prevención de accidentes de tránsito y en seguridad vial.

Desde Luchemos por la Vida y el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) se mostraron enfáticamente en contra de la resolución del juez. Aducen que el tránsito es una actividad regulada que no queda al arbitrio de decisiones individuales. Por lo tanto, sostienen que los fundamentos del magistrado parten de un error.

Marcelo Aiello, gerente de relaciones institucionales de CESVI, indica que el fallo genera incertidumbre en la población, dado que es "inadmisible" que no se utilice el caso. Las estadísticas de la organización muestran que su uso previene el 67% de las lesiones cerebrales y un 36% el riesgo de muerte.

Además, argumenta que el cambio cultural que se necesita para generar mayor seguridad vial debe estar apoyado por tres instancias: prevención, control y sanción. En su opinión, de nada sirve si las dos primeras etapas funcionan bien, si cuando llega el momento de penalizar no se lo hace, basándose en "argumentos poco sólidos", como en el caso del juez Gigena.

También aclara que es "un paso atrás" respecto a las actividades preventivas que vienen llevando a cabo, ya que "se están exponiendo las ventajas del uso del casco con datos concretos y estadísticas, y por otro lado no se sanciona a las personas que no cumplen con las normas".

A su vez, Alberto Silveira, director de Luchemos por la Vida, advierte que el fallo "es un disparate sin fundamento jurídico". Para Silveira, las normas de seguridad vial no quedan libradas a decisiones individuales. "No puedo sacarle el airbag a un auto porque yo quiera. Los elementos están regulados", agrega.

Pero además, señala que el juez está equivocado cuando indica que esta conducta no causa daños a terceros. Pone como ejemplo un tipo accidente, si bien aclara que no es el más común: "Si un motociclista recibe en la ruta un impacto de un objeto que levanta un camión u otro rodado, puede perder el conocimiento y provocar un accidente que involucre a los demás vehículos que circulan a su alrededor". También manifiesta que los gastos por la internación y el tratamiento de un accidentado -que puede prolongarse de por vida- los paga toda la sociedad. Por último, sostiene que el daño psicológico que sufre una persona que atropella a un motociclista que pierde su vida en la colisión es irreparable, por más que la Justicia lo absuelva legalmente.

Silveira también está en desacuerdo con la analogía que hizo Gigena respecto a la decisión de la Corte Suprema de Justicia de no penalizar el consumo personal de marihuana amparándose en el artículo 19 de la Constitución, que indica que "las acciones privadas de los hombres que no afectan a terceros están sólo reservadas a Dios". El titular de Luchemos por la Vida dice que "el paralelo con las drogas no tiene pies ni cabeza, porque está comparando la no utilización del casco con un delito. El delito exige que haya dolo para justificar la pena; en una infracción de tránsito, no. Pasar un semáforo en rojo es infracción, por más que no hubiera intención de hacerlo".

Para Silveira hay una comparación que es más atinada: la persona que no usa casco y un suicida. Admite que puede parecer exagerado, pero afirma que se trata de una conducta que eleva las probabilidades de muerte en un accidente. En este sentido, el director de la asociación destaca que la legislación argentina no admite el suicidio y pena a quien ayude a una persona a matarse.

A pesar de todo, no cree que la decisión del juez de Santa Rosa de Calamuchita afecte a las campañas que vienen realizando: "Ninguna persona con criterio usará los argumentos de un magistrado que sólo quiere figurar en los medios", concluye.

Las estadísticas de Luchemos por la Vida revelan que dos mil motocilistas mueren todos los años en accidentes de tránsito. La mayoría son menores de 25 años que podrían haberse salvado con sólo utilizar el casco.

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