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Dulce Paz Ayala, de 15 años, y sus amigas Lucrecia Sánchez y Nadia Barreto, de 14, fueron despedidas por la comunidad de Guernica con profunda emoción, luego de un velatorio multitudinario realizado en la Iglesia Cristo Rey.
Antes de la despedida final, tres prolongados aplausos y cientos de pétalos que fueron arrojados hacia los féretros con los restos de las tres chicas, sirvieron para testimoniar el homenaje de toda la comunidad de Guernica.
Y entre los más afectados, además de los familiares cercanos, pudo verse a los compañeros de curso de las chicas, que estaban con ellas en el micro que se accidentó, y muchos de los cuales también sufrieron heridas.
También a manera de homenaje, muchos de ellos colocaron sus buzos de egresados de color verde en la calle, frente a la capilla donde fueron velados los restos de las chicas, y estamparon los nombres de las tres -Nadia, Dulce y Lucky- con pintura y esténsiles improvisados.
En el lugar donde se armó la capilla ardiente las escenas de congoja se prolongaron desde la noche de ayer y hasta la mañana de hoy, pese al intenso calor que hizo más dolorosa la despedida.
"Ellas tenían un proyecto: ir a San Rafael, un lugar hermoso, pero Dios las llevó al lugar más hermoso, a su presencia en el cielo", dijo Hugo Paz, el papá de Dulce, en un breve y emotivo diálogo que mantuvo con la prensa, antes de partir hacia el cementerio.
Además, Paz agradeció a los compañeros de su hija por costearle el viaje y les pidió que "no se sientan culpables" por lo sucedido, ya que eso fue "una tragedia".
"Este país es hermoso y no es necesario que ocurra una desgracia para reconciliarnos, y no es necesario que ocurran desgracias para cambiar las cosas. Lo único que sostiene a un hombre, a una familia y por ende a una Nación es la Fe, la Fe en los valores, la Fe en las personas", dijo con la voz entristecida.
Además, Hugo recalcó: "es hora de que seamos capaces de volver a mirarnos a los ojos, de los que tienen poder y de los que no lo tenemos. Este es un país rico, seamos capaces de aprovecharlo. Yo creo en este país y creo que hay gente que puede cambiarlo. Les agradezco que hayan querido a mi hija como sus amigas y que vivan en paz".
Esta mañana, los compañeros de las adolescentes, estudiantes de la escuela Martha Salotti adoptaron otra forma para despedir a sus amigas: con lo poco que tenían a mano, prepararon remeras con los nombres de Dulce, Lucrecia y Nadia, y también pintaron sus propios buzos.
Alrededor de las 10:00, luego de un oficio religioso, el cortejo fúnebre abandonó la parroquia Cristo Rey y se dirigió hacia el cementerio local, en medio de un atronador aplauso de la multitud que estaba presente.
Hasta el cementerio llegaron 15 micros con chicos y grandes, que se sumaron a una extensa fila de autos particulares, con vecinos que quisieron despedir a las chicas.
Mientras tanto, la investigación sobre el accidente avanzaba esta mañana por varios frentes.
La jornada de hoy será clave para los investigadores porque se espera la declaración del chofer del micro en el momento del accidente.
El hombre -imputado- todavía no pudo contar lo que sucedió porque está detenido e incomunicado en un hospital reponiéndose de traumatismos varios.
Ayer, un perito en accidentes que estuvo en la zona y otros testigos coinciden en que no hubo falla mecánica y sí una aparente distracción del conductor, que habría estado charlando con otra persona.
El fatal accidente se produjo el domingo a la mañana en las afueras de San Rafael, Mendoza, cuando el el micro de doble piso y semicama, dobló a la derecha en una curva de 90 grados.
A raíz del accidente, además de las tres muertes, otras 25 personas debieron ser asistidas en hospitales mendocinos, aunque sólo tres revestían mayor gravedad: el chofer de la empresa Esmimar, con traumatismo encéfalo craneano, y dos estudiantes que regresaron a Buenos Aires en un avión sanitario.